Reflexión sobre la barbarie de la guerra
La nueva película del director de «La humanidad», «La vida de Jesús» y «29 palms» gira en torno a Demester (Samuel Boidin), un joven que reparte su tiempo entre la granja donde trabaja y Barbe (Adelaïde Leroux), una sensible adolescente, amiga desde la infancia, a la que no se atreve a considerar como su novia. Aunque Demester la ama de forma incluso dolorosa, es incapaz de mostrar los sentimientos que alberga por ella, lo que provoca que Barbe busque mantener relaciones con otros hombres.
Estalla la guerra, el muchacho es llamado entonces a filas, la mujer espera su regreso.
El filme consta de dos partes bien diferenciadas, una más minimalista, íntima y contemplativa, y otra más visceral y contada sin contemplaciones. De hecho es también acaso el empeño más personal del director Dumont, quien efectivamente nació en la región donde transcurre la historia y declaradamente ha querido captar en su película las imágenes y los sonidos de su tierra natal, a la que define como «visceral, sensible e irracional». Dumont necesitaba de esa tierra para filmar a sus seres humanos. A su juicio, de esa manera estaría restituyendo «un aspecto de la existencia humana.»
La película obtiene un difícil, logrado equilibrio entre la crudeza y la sensibilidad. Puede incorporar, por ejemplo, alguna «fuerte» escena de sexo, pero al mismo tiempo lo hace desde una perspectiva que podría denominarse «púdica». Un aura trágica sobrevuela sobre las uniones de los cuerpos, una sensación de imposibilidad que transmite la idea de soledad. Por otra parte, y para una historia donde al fondo corre la guerra, la violencia aparece contenida. A veces alcanza un silencio para sugerirla.
Trabajando con actores no profesionales (ciertamente muy eficaces), Dumont prefirió no darles a leer el guión sino explotar su interioridad, jugándose a la similitud entre los intérpretes y los personajes que debían encarnar. El director eligió proporcionarles una idea general de la situación y de cada escena, los dejó improvisar, y luego completó lo que entendió que faltaba haciendo algunos ajustes sobre el material resultante.
Dumont ha dicho que prefiere trabajar con no profesionales porque lo atrae lo natural, la naturaleza, y entiende que los no profesionales aportan una exactitud que les falta a los actores con entrenamiento previo.
De hecho se trata de trabajar con la personalidad del actor, sea profesional o no. El resultado es un impacto dramático que puede llamar la atención de la crítica y el público.
Podrá verse desde hoy al 18 de noviembre, a las 18.50, 20.30 y 22.10 horas en la sala de la Avenida 18 de Julio 1280). *
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