CON ANA KATZ E INES BORTAGARAY

Una "mujer monstruo" en Mar de las Pampas

Se estrenó ayer en el circuito local. Es una historia de amor perdido. Muestra lo que hace con la pérdida su protagonista. O lo que hace esa pérdida con ella. Inés se dirige a unas vacaciones con su novio cuando éstas se truncan. El la deja tras una discusión y se va en el ómnibus, ella se baja e instala en un balneario llamado Mar de las Pampas, donde se debate entre lágrimas, extraños amables, la compulsión a llamar y cortarle compulsivamente a su ex, la playa y un cibercafé.

Quien protagoniza y dirigió esta historia es Ana Katz, que tiene 30 años y está embarazada de su pareja en la ficción y en la realidad, del uruguayo Daniel Hendler.

Co-escribió la historia con Inés Bortagaray, escritora y guionista a quien conoció por Pablo Stoll y Juan Pablo Rebella, con quienes conformaron un grupo amistoso y varias colaboraciones, como la película «Whisky» (donde Katz actuó). Ambas realizadoras mantuvieron una entrevista con LA REPUBLICA.

Bortagaray: «Es bueno discutir miradas en común, gustar de las miradas mutuas».

Katz: «Fue un proceso muy placentero escribir el guión. Añoro esos días llenos de discusiones por mail, teléfono y en encuentros una vez por mes. A mí me gusta mucho la mirada que tiene Inés de las cosas.

Bortagaray: Yo me río mucho con ella.

¿Cómo llegaron a encontrar las palabras con que se cuenta esta historia?

Bortagaray: Nos sentamos y empezamos a pensar qué pasaba con este personaje. Ana quería contar una historia que transcurriera en ese balneario, sobre una pareja con desavenencia, y había una premisa que era presentar ‘la mujer monstruo’.

Katz: Eso refiere a una mujer que súbitamente se desata y pierde los estribos, que se da le permiso de correrse todo el maquillaje, de revolverse el pelo y gritar a los cuatro vientos lo que le pasa. Es un estado bastante tremendo para mostrar, pero tuve el privilegio, me di el lujo de mostrarlo.

Siendo usted la actriz. ¿Costó?

Katz: A mí me gustan esos momentos de verdad. A mi me da vergüenza, es un papelón, pero es su verdad. Una aventura monstruosa. Creo que el cine abre la posibilidad de mirar y ver a estos personajes. Hace poco pasó que un amigo acababa de ser abandonado y otro le pidió que lo ayudara a llevar dos cuadras unos parlantes, y dijo ‘no’. Soy una persona que acaba de ser dejada’. Me pareció muy lindo asumir que hay un estado en el que uno tiene esa capacidad de transportar parlantes durante dos cuadras, y otros en los que no.

Una autora muy polémica, Laura Kipnis, identifica como una de las cuatro áreas de la identidad femenina a la vulnerabilidad. La ‘mujer monstruo’, en su incapacidad de lidiar con la ruptura, ¿es un paradigma femenino, actúa por determinismo o es solo…Inés?

Katz: Cada persona que la mira está en contacto con su dolor. Es patética, egoísta reclama atención, quiere ser el centro del universo. Yo hablo de ‘la impunidad del sufriente': algo que ella usa en el hotel, en el cibercafé. ‘Estoy mal, prestame la computadora (solo)…porque estoy llorando’. Me parece que está bien liberar la parte inconsciente emocional, pero también ser consciente, darse cuenta.

¿Por qué hace cine, y qué aprendió sobre esta segunda película en su carrera?

Katz: «A mí me gusta mucho cuando apagan la luz en el cine y me quedo ahí con la posibilidad de no tener que interactuar con nadie y abandonarme como espectadora. Supongo que eso provocó ganas de construir eso que tanto disfruto. Algo así.

En relación a esta película, no hay temas que se repitan y no creo mucho en la evolución, sí espero haber aprendido algo en lo formal. Pero no siempre el momento de la prensa es el momento de la reflexión… creo que me falta tomar distancia para entender qué significa esta película para mí». *

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