"Vivir adrede", en Buenos Aires
Benedetti escribe a modo de reflexión que «de todos los tiempos, los viejos y los nuevos, quedan las virutas de la vida. A pesar de las tropas invasoras, de las religiones que bendicen las guerras, de los profesionales de la tortura, de los imperios del asco, de los amos del petróleo, del fanatismo de los misiles».
«Todo es adrede, bien lo sabemos. Desde el maleficio de las drogas hasta el desmantelamiento de la juventud. Todo está destinado a que no creamos en nosotros mismos y menos aún en el prójimo indefenso», advierte Benedetti. También fustiga a «los mandarines de la tortura, los distribuidores del castigo, los que se cebaron en el prójimo.
¿Cómo pueden soportarse en el insomnio, regocijarse en el cariño de su madre?», escribe el escritor uruguayo en «Ustedes» sobre aquellos que «arrojaron cadáveres al mar».
Benedetti se ocupa de «los miserables», condición humana que «es un tumor del alma, casi siempre incurable, porque el alma no admite cirugías» y porque «una loca ambición del miserable suele ser el poder».
A partir de su propia experiencia el escritor uruguayo analiza exilios y éxodos, afirmando desde «el corazón del viajero» que en la lejanía «empezamos a hablar a solas, porque la nueva obsesión será no olvidar nuestra lengua». «¿Volveremos? Al menos los pájaros vuelven, o sea que tendremos que aprender a volar. ¿Volveremos?
Habrá que regar con sentimientos las ganas de volver, cada una en su maceta», propone Benedetti, recordando los tiempos en que la dictadura uruguaya le impuso el exilio en Argentina, Perú, Cuba y España, durante la década del 70.
Coherente con su pensamiento, Benedetti también afirma que «cuando la guerra se disfraza de paz, es la peor de las paces. Invade como ayuda, pero deja cenizas por donde pasa y muertes por doquier». *
Compartí tu opinión con toda la comunidad