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Una historia de vida

En “Una historia de vida”, el ex diputado y dirigente sindical Vladimir Turiansky elabora un revelador ejercicio de memoria que abarca ocho décadas, el cual mixtura la biografía personal con la reflexión y el ensayo de acento crítico.

Turiansky, que hoy tiene ochenta años de edad, es un sobreviviente de una generación de emblemáticos dirigentes sindicales que dieron lo mejor de su esfuerzo y sacrificio por la unidad y la causa de la clase obrera, en el período más oscuro de nuestra historia reciente.

Toda su vida transcurrió en la fragua de la lucha, desde sus comienzos como técnico electricista y luego ingeniero industrial de UTE. Trabajó en el ente energético entre 1951 y 1988, con intervalos por despido en 1968 en tiempos de la militarización dispuesta por el gobierno de Jorge Pacheco Areco y su confinamiento durante diez años en las cárceles de la dictadura.

Fue delegado sindical, vicepresidente de la Convención Nacional de Trabajadores (CNT) desde su fundación hasta su ilegalización por parte del gobierno autoritario e integrante del Comité Central del Partido Comunista.

Asimismo, fue electo diputado por la lista 1001 integrada al Frente Amplio, desarrollando su labor en la rama baja parlamentaria entre febrero de 1972 y el 27 de junio de 1973, cuando Juan María Bordaberry disolvió las cámaras en el marco del golpe de Estado.

Actualmente, Turiansky integra el Plenario del Frente Amplio en representación de las bases de Montevideo, por lo cual se mantiene en plena actividad política.

Ha publicado “La UTE y la crisis nacional” (1967), “El movimiento obrero uruguayo” (1973), “Apuntes contra la desmemoria” (1987), “El Uruguay desde la izquierda” (1998) y “El socialismo y su crisis”.

Esta obra, que está naturalmente narrada en primera persona, es la historia de un hombre dotado de una personalidad indomeñable, que afrontó estoicamente los más severos desafíos sin claudicar jamás en sus más íntimas convicciones ideológicas.

El relato, que mixtura las vivencias personales y familiares con su intensa actividad pública, acude raudamente al reencuentro con sus ancestros y sus raíces.

Esa retrospectiva se remonta en el tiempo a la generación de sus progenitores y aun de sus abuelos, inmigrantes rusos que recalaron inicialmente en Argentina, donde iniciaron una nueva vida en la patria de adopción.

En el primer tramo de este revelador trabajo autobiográfico, el autor entrecruza los recuerdos más entrañables con los grandes acontecimientos políticos y sociales que pautaron la historia del siglo XX.

De algún modo, el desarrollo de la narración permite interpretar el irrenunciable compromiso de lucha asumido por Vladimir Turiansky, cuyo padre era un activo dirigente comunista que debió enfrentar la represión y la persecución de las dictaduras argentinas.

En ese contexto, el relator da cuenta de las prolongadas ausencias de su admirado progenitor, quien alternaba la militancia clandestina con largos períodos de confinamiento.

La recreación de la peripecia familiar permite al lector situarse en los turbulentos paisajes regionales de la primera mitad del siglo XX, cuando la oligarquía local argentina consolidaba su poder al amparo de la impunidad que le otorgaban los gobiernos dictatoriales aliados con la clase dominante.

Sin embargo, el autor asume una visión geopolítica bastante más abarcadora, que se nutre naturalmente de sus recuerdos juveniles en torno al nacimiento y crecimiento del nazismo y el fascismo, embriones del monstruo asesino que parió la demencial hecatombe de la Segunda Guerra Mundial.

Obviamente, el período durante el cual residió en Buenos Aires permitió a Turiansky ser un privilegiado testigo directo del entronizamiento de Juan Domingo Perón. Su atinado análisis arroja luz sobre esta experiencia populista transformadora y la personalidad de un líder que, con el tiempo, mutó en leyenda.

Sin embargo, el núcleo más conmovedor del relato es la propia peripecia existencial del autor y su largo itinerario de lucha, junto a su amada Beti.

Mediante un explícito lenguaje coloquial, Turiansky remonta los senderos de la memoria, para evocar su período de estudiante de la Universidad del Trabajo, su actividad como electricista, que le permitió subsistir desde muy joven con su entrañable compañera, y su precoz actividad sindical.

Sin embargo, el desarrollo del relato permite corroborar que su ingreso a UTE fue crucial en su futuro profesional, particularmente luego de que egresó como ingeniero industrial de la Universidad de la República.

En este tramo de la obra Turiansky reconstruye los escenarios de la década del cincuenta del siglo pasado, cuando la crisis del modelo agroexportador hizo añicos la bonanza económica de la posguerra, precipitó el derrumbe del denominado segundo batllismo y demolió el mito de la Suiza de América.

El autor fue testigo y protagonista de este punto de inflexión de nuestra historia contemporánea, que derivó en la derrota del Partido Colorado en las elecciones de 1958 y el acceso al gobierno del Partido Nacional, encabezado por una alianza conservadora herrero-ruralista.

Sin soslayar recuerdos propios que corroboran la fortaleza de sus afectos y su sentido de familia, Vladimir Turiansky reconstruye su inclaudicable experiencia de lucha en UTE, en un tiempo histórico en el cual crecía el descontento popular por el grave deterioro de las condiciones de vida de la clase trabajadora.

El escritor alterna la recreación de las crecientes movilizaciones obreras y la represión gubernamental a comienzos de la década del sesenta, con el drama de las calamitosas inundaciones de 1959, cuando la represa de Rincón del Bonete dejó de operar y colapsó el sistema energético nacional.

La sacrificada tarea de los trabajadores de UTE permitió la reanudación de las actividades de la central hidroeléctrica emplazada sobre el río Negro.

El autor impregna su relato de un fuerte acento crítico, que pone un particular énfasis en la denuncia de la escalada represiva, la cual alcanzó naturalmente su punto culminante con el acceso de Jorge Pacheco Areco a la Presidencia de la República, luego del efímero mandato del fallecido Oscar Gestido.

Uno de los acontecimientos cruciales de este oscuro período fue la militarización de UTE en el marco de las medidas prontas de seguridad, que propició prácticas de abuso de poder, detenciones masivas, destituciones, encarcelamiento de dirigentes sindicales y hasta maltratos físicos y aberrantes torturas.

La narración, que se ajusta naturalmente a la verdad histórica, permite confirmar ­una vez más­ cuál fue realmente la génesis de la violencia política y social que por entonces asoló al país.

Para situar al lector en el contexto de la época, Turiansky no soslaya, obviamente, los acontecimientos mundiales que pautaron la lucha del movimiento popular: la revolución cubana, la guerra de Vietnam y el mítico Mayo francés, entre otros.

Tampoco ignora la efímera Primavera de Praga, cuya recreación propicia un plausible ejercicio autocrítico respecto a la actitud de los partidos comunistas frente a la invasión de las tropas del denominado Pacto de Varsovia.

Transcribiendo algunos fragmentos de reflexiones contenidas en libros precedentes, el autor asume una esclarecedora relectura de los acontecimientos que precedieron al golpe de Estado del 27 de junio de 1973 y del largo período dictatorial.

Obviamente, el ejercicio de memoria afina la lupa retrospectiva sobre la heroica huelga general encabezada por la CNT como resistencia a la ruptura institucional, la militancia clandestina y su detención en 1975, que inició un tortuoso periplo de diez años como preso político de la dictadura.

El relato corrobora que el severo confinamiento en condiciones infrahumanas no logró quebrar el férreo espíritu de Vladimir Turiansky, quien al recuperar la libertad emergió más fuerte que nunca de la abominable
pesadilla.

“Una historia de vida” es bastante más que una mera biografía personal. Es una peripecia de lucha engendrada en la fragua del sacrificio, la dignidad y el compromiso.

Este libro es un auténtico testimonio de nuestro pasado reciente, que confirma la entereza ética y la sensibilidad de un hombre que consagró toda su vida a la defensa de los inalienables derechos de la clase trabajadora y a la construcción de una sociedad más justa, humana y solidaria. *

(Editorial Fin de Siglo)

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