Frustrante revisión de diseño gráfico
La sala principal del Centro Municipal de Exposiciones está ocupada por la retrospectiva de la Imprenta AS. Fue un equipo de producción gráfica que hasta 1997 funcionó como uno de los referentes mayores desde su creación a mediados de la década del cincuenta. Fundada por Jorge de Arteaga, supo atraer colaboradores de imaginación fértil e innovadora. Hermenegildo «Menchi» Sábat (acaparó todo lo referente al jazz y cercanías), Ajax Barnes, Hugo Mazza, Carlos Pieri, Nicolás Loureiro, Antonio Pezzino, entre otros muchos, conformaron un equipo prestigioso que incursionaron por afiches, programas de teatro, tapas de discos, catálogos, libros con un diseño claro, por veces minimalista, otras narrativo, pero siempre al servicio de una idea que reforzaba la calidad visual de la imagen.
Uno de los más recordados, el afiche para la muestra de arte finlandés, en el Centro de Artes y Letras de 1954: la sobriedad y síntesis expresiva estaba de acuerdo con la hermosura de los objetos presentados, en su mayoría de cristal. En el extremo opuesto, el afiche a la exposición del gaucho en Amigos del Arte, una representación figurativa que aceptaba los vínculos del pasado temático con la limpieza de la representación actual.
Se podrían señalar otras obras y autores. Sin embargo, el catálogo-libro, permanece encadenado a una mesa de la sala de exhibición y no se proporcionó a la crítica especializada. Una actitud reprobable, extraña en un comunicador, que debería facilitar la difusión y no entorpecerla. A las autoridades responsables del local municipal les compete imponer la obligación de cumplir con la prensa a los expositores que, como en esta oportunidad, usurpan, como huéspedes temporarios, una función que no les compete.
Además, los textos del catálogo, demasiado breves, no indagan en la estética del diseño epocal dentro y fuera de la Imprenta AS durante medio siglo de existencia. Prefieren la anécdota circunstancial o el autoelogio, desaprovechando la oportunidad de efectuar un recorrido histórico en tiempos de renovación en el diseño. Las reproducciones, eso sí, muy cuidadas.
Fidel Sclavo, curador y diseñador de la muestra, de excelencias reconocidas en varios rubros, pergeñó un montaje rutinario, convencional, en una selección irregular, incompleta, más producto del azar que de la rigurosa visión retrospectiva. Pues estos afiches fueron concebidos, no para los muros de la ciudad sino para escaparates y puertas de locales comerciales, como se acostumbraba en aquella época.
Eran para verlos de cerca, no a la distancia. Aquí, distribuidos en fila india, al igual que las carátulas de discos (que debieron estar en forma horizontal) pierden su eficacia funcional y delicadamente distorsionan su objetivo inicial. Una lástima, realmente. *
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