Clint Eastwood en el espacio
Raúl Forlán Lamarque
Hay una impresión definitiva en este largometraje menor actuado y dirigido por Clint Eastwood: Jinetes del Espacio no deja de ser una variación del laureado antiwestern Los imperdonables y por lo tanto, algo curioso en el cineasta, su progresión narrativa y el desarrollo de la anécdota, el diseño en el contrapunto emocional de los personajes (los astronautas que encarnan con oficio y solvencia los veteranos actores) y hasta su epílogo hacen pensar si Eastwood no está imitándose a sí mismo o trabajando meramente sobre variaciones.
Cambia el escenario del conflicto, se suman estupendos efectos visuales, pero allí están nuevamente cuatro cowboys astronautas resucitados y desempolvados por la NASA para una misón espacial: un satélite ruso se desvió de su trayectoria y habrá que cursarlo de nuevo.
Hay fallas que corregir y su diseñador, el personaje duro que elabora una vez más Eastwood, es convocado para inmensa tarea: en principio solamente quieran su asesoría, pero el individuo quiere revivir el legendario team Dédalo y mandarse al espacio y arreglar todo el asunto, aunque sea muy duro el entrenamiento y esa especie de vuelta a empezar, mientras los rookies (los astronautas novatos que finalmente van a acompañar a estos carcamanes que se cuidan como si fueran hermanos) se burlan de ellos.
Pero el empecinamiento y la fascinación de estar otra vez en el espacio todo lo puede y todo lo vence.
Una vez en el espacio el tema se pone tenso y por cierto que quedan atrás la rivalidad personal entre Eastwood y el director de programas espaciales de la NASA (interpretado aplicadamente por el solicitado James Cromwell), el toque amoroso entre Tommy Lee Jones (al que se le descubre una enfermedad terminal, pero viaja de igual modo) y la supervisora que compone Marcía Gay Harden y las quejas de quien dirige las operaciones desde la Tierra (William Devane) y de que nadie le haya explicado a Eastwood por qué el satélite que fabricó terminó siendo de los rusos cuando todavía eran la Unión Soviética.
Lo cierto es que el filme se alarga demasiado en la preparación de la tripulación y en describir el modus operandi de la NASA, seguramente porque Eastwood ha pensado esta historia como una suerte de tributo a esos hombres que se han montado por décadas a un cohete espacial. Nada es lo que debería ser al llegar al satélite, pero los veteranos del team Dédalo encaran el asunto con decisión. Por supuesto, se ven inmersos en la habitual pesadilla ya que uno de los astronautas novatos termina desestabilizando todo y colocando en fase de alerta roja a todo el mundo.
Jinetes del Espacio llega a generar tensión en el tramo final del metraje, pero no es suficiente. Como tampoco es suficiente la correcta actitud narrativa de Eastwood o el rendimiento de los protagonistas. Todo correcto, pero a la película le falta vuelo.
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