El licenciado negro

La universalización de los derechos humanos consagrada en la legislación internacional y los textos constitucionales de buena parte de los estados nacionales del planeta constituyeron un superlativo avance en la construcción de una democracia plenamente representativa.

Sin embargo, en algunos casos, las aún subyacentes asimetrías sociales suelen poner en tela de juicio la plena vigencia y la práctica de esos presupuestos jurídicos.

Para que las normas que rigen el estado de derecho no sean letra muerte, se requiere reducir drásticamente las brechas entre pobres y ricos y erradicar a los flagelos de la pobreza, la miseria, la ignorancia y la marginación cultural.

Aunque naturalmente se aprecian importantes avances en materia de inclusión social, se requiere seguir trabajando por la consecución de la igualdad de oportunidades, herramienta indispensable para la construcción del progreso de una sociedad.

Otro tanto sucede con los derechos de género, cuya efectiva consagración constituye todo un desafío para un modelo de convivencia que aún conserva innegables resabios patriarcales.

En ese contexto, cabría reflexionar también en torno a la igualdad entre etnias, fuertemente jaqueada por un racismo nunca admitido pero ominosamente soterrado.

La publicación de «El licenciado negro», del docente e investigador uruguayo Alejandro Gortázar, aporta una desafiante materia de debate en torno al sitial que ocupa en nuestro país la comunidad afrodescendiente.

El autor, que es licenciado en letras y profesor de Literatura Latinoamericana en la Facultad de Humanidades y Ciencias de la Educación, ha desarrollado un importante trabajo de pesquisa en torno a la cultura negra en nuestro país.

Este libro es el producto de la investigación pero también de un período de reflexión crítica, que le permitió rescatar del olvido a un singular personaje del Montevideo de comienzos del siglo XIX.

El protagonista real de esta obra es Jacinto Ventura de Molina, hijo de un esclavo y de una mujer liberta, que nació libre y fue educado por el brigadier José Eusebio de Molina, en el marco de la cultura imperial española.

Este personaje, que es naturalmente el licenciado negro del título, escribió centenares de hojas manuscritas que se conservan en los anaqueles de la Biblioteca Nacional, en tres gruesos volúmenes encuadernados.

Definido como poeta, teólogo, filósofo e historiador, Jacinto Ventura de Molina asumió el desafío de integrarse a una sociedad gobernada autoritariamente por los blancos, que aún se aferraban al terrible e inmoral flagelo de la esclavitud.

En este minucioso ensayo que destaca por el rigor de su abordaje, Gortázar evoca y analiza la educación del licenciado negro bajo la tutela de José Eusebio de Molina, hacia finales del siglo XVIII y su actividad durante las primeras décadas del siglo XIX.

Sin embargo, el núcleo más atractivo y removedor de este libro es el que refiere a su trabajo periodístico, que pone un fuerte énfasis en la defensa legal de los derechos de sus hermanos de etnia. *

(Edición de Trilce)

Te recomendamos

Publicá tu comentario

Compartí tu opinión con toda la comunidad

chat_bubble
Si no puedes comentar, envianos un mensaje