De pie: stand up comedy charrúa
Los monólogos están coordinados por el humorista, guionista, periodista divertido o payaso lúcido Carlos Tanco, nombre tras el cual se parapeta (más o menos involuntariamente) el popular y desternillante Darwin Desbocatti, un personaje que insertó en el ámbito periodístico la costumbre de ironizar, parodiar, desmitificar y llamar las cosas por su nombre (o por algún otro, pero en lo posible desopilante, ácido y criticón).
De pie es una sumatoria de cuatro monólogos, unipersonales basados en un humor de observación y costumbrista, que desembocan en un mismo espectáculo. Tres actores; Gonzalo Cammarotta, Ignacio Alcuri y Pablo Aguirrezábal, son llamados al escenario por un presentador, Rafael Cotelo, quien oficia como nexo entre un monólogo y otro, cada uno con una duración de entre 12 y 15 minutos.
De qué van los monólogos de De pie: Rafael Cotelo anuncia que presentará este espectáculo de una manera traumática, tanto para él como para cualquiera de los espectadores (aclaración necesaria para quien sufra pánico de plateísta: no se hará participar a nadie en este how, el espectador es eso, espectador), que lo verá sufrir y se conmoverán hasta las lágrimas. Ignacio Alcuri (especie de Woody Allen vernáculo, con un brillante libro, «Problema mío», a cuestas) hablará de las vicisitudes que tiene que afrontar un ser humano para concretar la tarea más difícil a la que ha sido encomendado durante su presencia en el planeta: relacionarse con los otros seres humanos, especialmente con las mujeres.
Gonzalo Cammarotta será guiado por una obsesión visual, en una disquisición sobre relaciones de pareja, guerras y diferentes convenciones sociales a las que no encuentra una explicación lógica. Pablo Aguirrezábal contará historias en las que se vio envuelto y terminó siendo parte por su personalidad líquida, tendiente a la mimetización involuntaria.
La consigna, religión y pegada es el humor que despliegan estos chicos, desde sus respectivos programas de radio y televisión, y ahora desde el teatro o las tablas del (poco localista) café concert. Ambiguos, por cierto, difícilmente clasificables, estos hacedores protagonistas que inauguran terrenos. ¿Son artistas, intelectuales, divulgadores carismáticos? ¿Cómo llamar a quienes se dedican simultáneamente a la televisión, la publicidad, el cine, el periodismo y gestionan sus propios proyectos?
Los participantes de esta propuesta han construido un lugar propio, potente, removedor y difícilmente clasificable en los medios de masas, precisamente desde una sensibilidad under, políticamente incorrecta y hasta libidinosa que no hace concesiones.
El espectáculo se presenta en un espacio subterráneo de por sí afín al espíritu algo bizarro de este formato, que será transformado en café concert. Dura –anuncia–, una hora y diez minutos. Lo que dispara la intriga: ¿cómo harán los artistas para mantener la relojería del timing en su posta oral seguramente aunque guionada, sujeta a arritmias imprevistas como las relativas a la respiración?
A través de la escuela de comediantes de corte Sony que dio el programa Saturday Night live, se pusieron de moda vía cable en todo el mundo exponentes del stand up como Ben Stiller, Whoopie Goldberg, o Billy Cristal. A este género se lo conoce como «comedia de pie o monologada». Un actor (o varios) se enfrenta solo al público con un micrófono de pie como único elemento escenográfico. Además de actuar el texto, el actor es autor y director del mismo. Basándose en anécdotas, simples observaciones de la vida cotidiana y chistes que se originan en sus propios errores, defectos y conflictos, intenta conquistar al espectador y así lograr su objetivo: la rosa cómplice. Puede que por ello, el formato stand up comedy o comedia de pie sea menos ajeno y extemporáneo a la sensibilidad del público uruguayo que lo imaginado. Habrá que ver si responde (a) De pie. Las funciones en la (pertinentemente elegida) sala Undermovie de Montevideo Shopping van los viernes y sábados a las 23.30 hora e incluyen una consumición. *
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