Tal cual es

El domingo 30 Teledoce presentó ­y se sostiene que con el mayor rating»­ una nueva comedia, «La oveja negra», una idea de la argentina Esther Feldman, que tiene sobre sí antecedentes en el rubro («Gerente de familia», «Amigovios», «Como pan caliente») que han tenido sus buenos seguidores y sus malas críticas.

Para darle un tono uruguayo se colocó a Fernando Schmidt, guionista y dramaturgo criollo con buena dosis de humor. Pero lo que más celeste hace su desarrollo es el protagonista, Rubén Rada, «el negro», como también se le llama en la obra. Rada y otros uruguayos, como su hija Lucila, y se anuncia que podría llegar Natalia Oreiro ­esa uruguayita que es sólo desenfado­ y Abigail Pereyra, el travesti que no tiene créditos como para ser actor o actriz.

Su primer capítulo marcó el estilo. Hay buen desarrollo de la idea, la convivencia de Rada, un músico bohemio, en pareja con María Fernanda Callejón, una actriz que aporta una muy aceptable naturalidad en su papel de psicóloga.

Los dos tienen sus ex parejas y los hijos de cada uno, por lo que la mezcla se combina bien. No hay que tener pretensiones excesivas pero es algo de lo mejor que se ha producido en este país ­aquí debe tener mucho que ver la empresa Metrópolis, la productora televisiva que cuenta con experiencias internacionales importantes; una de ellas, fue la que manejó los hilos de «Miami Vice» en Montevideo y Paraguay­.

Todo es un entretenimiento liviano, bien dirigido, pero hay que precisar que todo gira alrededor de Rada. Es él. Como tal se luce canturreando, bromeando como si estuviese liberado de toda presión de seguir un libreto palabra por palabra. Si hay alguien a quien no le guste «el negro» la comedia le resultará un fiasco. Pero como este «negro» es ya un referente uruguayo tiene el éxito asegurado y no debe perdérselo.

Hay cosas que se pierden sin mayor explicación. Esto cambia la dirección hacia Canal 10. En su programación 2007 parece decidido a sorprendernos por presentar títulos que están un mes o algo más y luego desaparecen sin mayores explicaciones. Esto se vio en «Sin censura», al que la audiencia no acompañó y esa podría ser una razón para su desaparición. Pero luego algo similar ocurrió con Gerardo Sotelo y «El pueblo quiere saber» con vida efímera, sin tiempo para afianzarse el conductor y, con ello, sin dar oportunidad a que el esquema encajase en el interés del televidente. También se esfumó de las pantallas, creemos que sin despedida. Y ahora, el último caso es el María Inés Obaldía, que manejaba con su claridad la «Memoria Colectiva» y que alcanzó siete programas, lo que puede deberse a que somos un pueblo sin memoria o hay un canal desmemoriado sobre la valía de la presentadora o, lo que sería más fulero, que todo respondiese a una medición de teleaudiencia poco favorable. Por lo que cabe preguntarse si ello será un nuevo criterio de programar «en corto» para dejar un regusto a nada, de aperitivo apenas, o por el contrario una preparación para que en el futuro sean plato principal. La duda es grande, sin duda.

Duda grande, por supuesto, lo que oímos en «Telenoche» la pasada semana. Gisella, la co-conductora, nos presentó una noticia del exterior. En ella se hablaba de cómo un matrimonio había salvado milagrosamente la vida cuando su auto con su casa rodante quedó colgada en medio de un puente, destrozando la baranda. Así nos enteramos que hubo un buen trabajo de los rescatistas que lograron sacar a la pareja del apuro. Un apuro tal como era el de «caer en un precipicio de 15 metros de altura». La confusión dominó. ¿Los precipicios son para abajo o para arriba? ¿No serían metros de profundidad? En cualquier momento podremos creer que las montañas tienen miles de metros de profundidad. Sabemos que nadie es perfecto. Y que errar es un vicio que se puede curar.

Otra duda lógica: ¿eso es una noticia que importa a los uruguayos? Vale precisar que todos los canales la presentaron.

Otra duda es que el año se nos va y poco hay que rescatar. En lo que queda, como novedad, está lo que pueda consolidar «Consentidas» ese sabatino a las 8 de la noche, hora temprana, por Canal 10, donde la linda Carolina García ­a la que ahora tuvimos esta semana conduciendo la edición central de «Subrayado» ante la ausencia de Jorge Traverso y Blanca Rodríguez­, la simpática Emilia Díaz y la presencia de Mabel Altieri, que parece muy mala, inflexible, pero que suele ser muy mordaz. Hay un invitado que es sometido a preguntas del trío o de una de ellas o de peatones entusiasmados por salir en la tele. Lo visto no va más allá de ser un programa que tenga su fuerte en el entrevistado y, además, con clara influencia de lo que ellas mismas hacen en Radio Carve. Vuelve la duda. ¿Hasta cuándo seguirán? A la gente del 10, por favor, den la chance de acostumbrarse a sus programas. En realidad, ya estábamos hartos, aburridos, cansados de lo genial que era Walker, el tejano «ranger», que parece que se fue. Y esperamos que definitivamente. Su actor, por lo menos ya está muerto hace varios años, por lo que lo visto eran ejemplos de una serie vieja, muy vetusta. *

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