FILMES DE ANTONIONI EN CINEMATECA URUGUAYA

Un lúcido analista de los hastíos

La mejor fama de Michelangelo Antonioni (29 de setiembre 1912 – 30 de julio 2007 ) se consolidó a lo largo de los años cincuenta y sesenta, durante los cuales se reveló como uno de los más lúcidos analistas de las frustraciones y los hastíos vitales de una clase alta que tenía sus problemas económicos resueltos pero que no parecía capaz de hallar un sentido para su vida. Desde su largometraje inicial, Cronaca di un amore (1950), que examinaba un caso de adulterio y muerte, hasta los posteriores cuestionamientos del universo del cine ( La dama sin camelias, 1953) y otros cuadros de la alineación ( Las amigas, 1955; El grito, 1957), Antonioni llegaría a una culminación con la trilogía integrada por La aventura (1960), La noche (1961 ) y El eclipse (1962), con una prolongación con los experimentos en color de El desierto rojo (1964).

El realismo psicológico es un atributo importante de Cronaca di un amore. Luego vino La aventura (1960), que es probablemente el más acabado ejemplo de su estilo. Severidad y amargura son también características de La noche. La concentración aumenta en El eclipse y culmina en El desierto rojo, película que gira casi en su totalidad en torno a un solo personaje. El desierto rojo está contaminada visualmente por el ocre del azufre industrial. A la altura de La noche, sin embargo, entre una toma y otra suele haber una continuidad tan cuidada como exquisita. Antonioni se mantiene fiel a sus preferencias de mostrar la duración completa de una acción o un movimiento, pero también libera una inquietud por la composición de las imágenes que es muy evidente en El eclipse, en El desierto rojo o en Blow Up. (1966).

El propio Antonioni parece haber percibido el riesgo de reiteración que acechaba a su obra, y a partir de El desierto rojo intentó con desigual fortuna intentar nuevos caminos. Retrató el swinging London de mediados de los sesenta en Blow Up, saltó a la crónica de la «contestación» norteamericana en Zabriskie Point (1970), y hasta llegó a rodar en China un documental. Hizo también El pasajero (1975), donde la alineación que retratara en filmes anteriores demostró responde a raíces metafísicas. Su más espaciada obra reciente incluyó El misterio de Oberwald. Identificación de una mujer y con Wim Wenders ( Más allá de las nubes, 1995). Siguió trabajando casi hasta el final (un episodio del Film Eros) y murió a los 94 años, el mismo día que Ingmar Bergman. *

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