Historias sin importancia

El trabajo de los historiadores no se limita a la mera recreación, descripción y análisis de los grandes acontecimientos del pasado, en tanto memoria viva de la peripecia de un pueblo o una nación.

Aunque los textos o ensayos suelen reconstruir esos azarosos periplos poblados de revoluciones, involuciones, dictaduras y grandes batallas por la libertad, la real encarnadura de la secuencia temporal reside frecuentemente en episodios que suelen pasar inadvertidos.

Esa otra historia, que es casi siempre ignorada, es la de los seres mínimos y anónimos, que también coadyuvan a los partos fundacionales y las épicas colectivas.

Una mirada bastante más minuciosa nos permite revalorizar a esos personajes despojados de toda estatura mítica, que constituyen, sin dudas, una rica y variopinta materia prima literaria.

En «Historias sin importancia», la investigadora Ana Ribeiro elabora veinte relatos que abrevan de la realidad, a los cuales naturalmente adosa un fuerte componente de ficción.

La autora es responsable de una vasta producción histórica, que le ha permitido cosechar tres premios de la Academia Nacional de Letras, por «Corrientes de la historiografía uruguaya contemporánea (1940-1990)», «Corrientes de la historiografía contemporánea uruguaya (1980-1940)» e «Historiadores y cronistas de Montevideo».

Asimismo, Ribeiro publicó seis tomos de «Los tiempos de Artigas» (1999), «200 cartas y papeles de Artigas» (2000) y «El caudillo y el dictador» (2003), una vasta obra biográfica sobre el exilio del caudillo en Paraguay, que marcó su cima creativa y le valió un merecido reconocimiento.

Esos valiosos antecedentes avalan la calidad y seriedad de su trabajo, que se ha caracterizado por la incesante búsqueda e indagación de nuestro pasado.

En este libro, la escritora modifica radicalmente su ángulo de observación de la historia nacional, a la cual en esta oportunidad visualiza a través de personajes y episodios bastante más cotidianos.

Contrariamente a lo habitual, esta obra no otorga demasiado protagonismo a los héroes y los prohombres que forjaron nuestra independencia y participaron activamente del parto fundacional.

Estas narraciones nacidas de la arcilla de la realidad pero también de la ficción, dan cuenta, por ejemplo, del largo viaje de los primeros pobladores de Montevideo, los lujosos muebles que mandaban construir en Europa los poderosos de la joven República Oriental del Uruguay y las oleadas de mosquitos que atormentaban a los revolucionarios.

Las historias también evocan a los médicos y curanderos que lucharon contra las pestes y mutilaciones, a las mujeres que perdieron a sus maridos en las guerras y al anticlericalismo y liberalismo refundacional de José Batlle y Ordóñez.

En el último relato, la historiadora nos confronta al enigma de un misterioso retrato, que bien puede ser el único registro fotográfico de nuestro José Artigas.

Estas «Historias sin importancia» comportan una nueva experiencia de conocimiento de nuestro pasado, que excede las meras coordenadas de lo convencional. *

(Editorial Planeta)

 

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