Marcos Ana publicó sus memorias y en el libro incluyó los homenajes tributados en Uruguay

Decidme cómo es un árbol. Memoria de la prisión y la vida es el título del libro del poeta Marcos Ana publicado por Umbriel y Tabla Rasa, con prólogo de José Saramago, que se presentará el lunes en Madrid y que llegará a principios de 2008 a las librerías de América Latina incluidas las de Uruguay.

El poeta Marcos Ana, preso político durante veintitrés años, relata en sus memorias sus encuentros con Salvador Allende y Pablo Neruda en Chile, en 1963, donde fue homenajeado al salir de las cárceles franquistas, igual que en Uruguay, Brasil y Argentina. Ana dijo a ANSA que «representaba a muchas personas, por eso recibí tantos agasajos. Había multitudes enormes.

En el aeropuerto de Uruguay, país donde comencé la gira, vi desde el avión que había mucha gente esperando con banderas y pensé que llegaba un artista. Habían organizado una caravana para mí, igual que en los otros países», recuerda Fernando Macarro Castillo, más conocido como Marcos Ana.

Ana nació hace 87 años en Alconada (Salamanca), se afilió a los 15 a las Juventudes Socialistas Unificadas y en 1938 peleó en la Guerra Civil, al término de la cual le conmutaron dos condenas a muerte y empezó a escribir poesía en prisión.

«Siento un gran respeto por los héroes oscuros, que han sufrido sin tener recompensa. A mí la vida me recompensó después de 23 años en prisión porque fui agasajado, recorrí el mundo, conocí a personalidades. Fui un privilegiado. Tengo mucho pudor a que me hagan homenajes porque creo que tendría que ser un homenaje colectivo», aseguró.

«Me resistí siempre a escribir mis memorias. Pero últimamente dije: si no lo hago ahora, ¿cuándo? Me causaba pudor hablar de mí mismo.

Hubiera preferido escribir un libro de relatos», como le aconsejó su amigo Neruda durante el encuentro en 1963 en su casa de Isla Negra.

En la casa del Premio Nobel chileno le contó lo vivido en la cárcel, tras lo cual Neruda le dijo: «Somos unos insensatos, si hubiéramos encendido una grabadora, tendrías la base de un libro estremecedor».

De Salvador Allende, Ana, entregado al ideal comunista desde su adolescencia, dijo en sus memorias que «me encantaba hablar con él. Era cautivador, jovial, abierto y de una vitalidad arrolladora. Amaba mucho la vida: por eso murió en La Moneda».

En el libro relata el acto de despedida en el teatro Caupolicán de Santiago de Chile, al que asistió Allende, que estuvo a punto de suspenderse luego de que la embajada española presionó al gobierno presidido por Jorge Alessandrini para que expulsara a Ana.

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