Director por concurso

El Ministerio de Cultura argentino hizo un llamado a concurso para proveer la dirección del Museo Nacional de Bellas Artes de Buenos Aires. La prestigiosa institución estuvo y continúa, hasta la asunción del nuevo director, a cargo de una comisión ad honorem integrada por Adriana Rosenberg, Andrea Giunta, Luis Benedit, Alejandro Puente y Américo Castilla, luego de la salida intempestiva de Jorge Glusberg.

En el marco de un convulsionado museo por huelga de funcionarios y un dispositivo de seguridad, el ministro José Nun dio cuenta del ganador del concurso al cargo directivo del museo, el abogado Guillermo Alonso, 43 años, ex asesor (económico) del Fondo Nacional de las Artes, aficionado al arte contemporáneo, con capacidad para seducir a empresarios y recaudar fondos, «la persona que reúne las mayores condiciones para un cargo que debe conciliar los intereses públicos con la sociedad civil» que, en clave comprensible, significa disponer de escasos recursos económicos y tener que acudir a fondos privados para cumplir su función.

Otros dos candidatos quedaron en la terna final: Andrés Duprat, arquitecto, dirigió el Museo de Bahía Blanca y el espacio de Telefónica, y Alberto Petrina, también arquitecto y ex director del Museo Fernández Blanco, profesor de UBA y ex director cultural de la cancillería. El jurado estuvo integrado por el historiador Julio Emilio Burucúa, Américo Castilla, director del Instituto del Patrimonio, Natalia Majluf Brahim, directora del museo de Lima, Marcelo Araújo, director de la Pinacoteca de San Pablo y Carmen María Sycz, funcionaria de la Secretaría de la Gestión Pública.

Falta designar los cargos de la cúpula directiva, director artístico y curador general. De inmediato se hicieron sentir las protestas por la designación de un abogado en la dirección de la principal pinacoteca del país. *

 

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