Temprana impostura
Las conductas humanas suelen ser susceptibles a la influencia del momento histórico y del medio en el cual se cohabita, en una relación de causalidad que resulta casi siempre inexorable.
Sin embargo, algunas motivaciones que devienen en extrañas y a menudo inesperadas actitudes, se originan en lo más íntimo de la personalidad.
Ambas consideraciones, avaladas por la experiencia, constituyen pruebas irrefutables de la alta volatilidad de las psicologías humanas.
En ese contexto, los jóvenes son los más afectados por las abruptas mutaciones de la temperatura social, en un país cada vez más vaciado y envejecido como el nuestro.
Las compulsivas reacciones a tanta marginación e indiferencia de una sociedad gobernada por los adultos, ya no se traducen, como en el pasado, en saludables rebeldías transformadoras.
La falta de espacios y de expectativas suele devenir en estados de profundo desencanto y frustración, que sólo esporádicamente se expresan colectivamente.
La cultura del individualismo exacerbado heredada de sus mayores los transforma en personas grises y solitarias, más aferradas a un celular o un sitio virtual en Internet que a los afectos.
En «Temprana impostura», el joven autor uruguayo Pablo Núñez Méndez, de sólo 27 años de edad, construye un elocuente y hasta desgarrador retrato de su propia generación.
Sin embargo, a diferencia de otros colegas, la materia prima literaria no es la ficción, sino un reciente episodio nacido del vientre de la realidad.
El debutante escritor, que estudió periodismo y dirigió talleres de comunicación, desarrolla una prolija investigación, intentando desentrañar el misterioso caso de falso médico Gabriel.
Como se recordará, este muchacho de 19 años, nacido en un barrio suburbano de Rosario, fue procesado en 2006, acusado de estafa y usurpación de título.
La historia de este joven, que obviamente tiene visos bien novelescos, desnuda la trama más oculta de un personaje real realmente sorprendente.
En el decurso de la pesquisa plasmada en este libro, el autor reconstruye las peripecias de este chico, que, asumiendo una personalidad ficticia, participó en congresos médicos, debatió con profesionales, recorrió varios hospitales del país y dejó desairada más de una víctima de sus mentiras con fines de lucro.
Pablo Núñez Menéndez devela las diversas facetas de un individuo fuera de lo común, que transformó la simulación en una suerte de arte.
En el curso de su itinerario de investigación, el joven escritor recabó múltiples testimonios de familiares y otras personas del entorno de Gabriel.
«Temprana impostura» es una obra prolijamente resuelta y bien documentada, que arroja luz sobre un caso sorprendente que alimentó abundantemente la crónica policial. *
(Editorial Fin de Siglo)
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