VENUS Y EL CONTRATO

Un filme de gran calidez humana y otro policial

La película «Venus» trata sobre el amor y también la amistad, en una edad en la que los tiempos apremian.

Maurice (Peter O’Toole) e Ian (Leslie Phillips) son viejos amigos y actores semijubilados de segunda fila. A pesar de haber llegado a los «años dorados», siguen trabajando. Por ejemplo, Maurice encarna a un paciente hospitalizado en una telenovela. Pero su cómoda rutina y sus charlas matutinas en un café se ven interrumpidas por la llegada de Jessie (Jodie Whitaker), la bisnieta de Ian. Jessie no tarda en sacar de quicio a su tío abuelo. Pero la chica cae bien a Maurice, que decide enseñarle Londres. Y mientras intenta ayudar a Jessie, le sorprende descubrir lo poco que sabe de sí mismo cuando su vida está a punto de acabar.

Hacía más de veinte años que Peter O’Toole no llevaba sobre sus hombros el peso de un papel protagonista como el de «Venus». Aquí descubre ser todavía capaz de apasionarse con un personaje que parece destinado a proporcionarle la que tal vez sea su gran despedida del cine. Pero detrás de esta visible cabeza de cartel y la apariencia de «película de actor» con un gran recital interpretativo a cuestas, el sentido del filme debe buscarse en la nueva colaboración de otros dos nombres propios: el realizador Roger Michell y el escritor Hanif Kureishi, responsable del guión. La destreza e inquietudes de ambos autores imprimen un trasfondo amargo que hace oscilar la comedia inicial hacia un drama que no duda en abordar cuestiones incómodas con una firme mirada desprejuiciada.

Dirigida por Bruce Beresford, la película El contrato que también se estrenará hoy cuenta la historia de Ray Keene (John Cusack), un padre de familia que se cruza en el camino de Frank Cordel (Morgan Freeman), un ex militar que trabaja como asesino a sueldo. Keene intenta llevarlo ante la Justicia, pero Cordel y sus secuaces no se quedarán de brazos cruzados y comienzan una persecución contra Keene y su familia.

Siguiendo la filosofía oriental que asegura que en todo lo malo hay algo bueno (y viceversa), las actuaciones de los protagonistas al menos son rescatadas por todas las críticas. Freeman y Cusack son una garantía de compromiso con sus papeles, aunque a decir verdad, el moreno ha elegido participar de varias películas reprobables a lo largo de su extensa trayectoria.

Otro punto a favor para «El contrato» es la escenografía que aporta Sofía, la capital búlgara donde se filmaron las acciones. Siempre es bienvenido ver en la gran pantalla algunos escenarios naturales más allá de los clásicos estadounidenses. *

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