Cincuenta años con la música y la palabra
Este nuevo emprendimiento, que comenzó el 14 de este mes en la ciudad de Young (Río Negro) continuando en Dolores (Soriano), Trinidad (Flores), Artigas, Salto y Paysandú, continuará en diferentes lugares de cada uno de los departamentos de nuestro país, finalizando el jueves 8 de noviembre en el Teatro Solís de Montevideo, con la participación de destacados artistas invitados.
En esta gira el cantautor propone un recital en que recorre diferentes etapas de su obra y, como aporte solidario, toda la recaudación de los conciertos es destinada a diferentes proyectos en cada uno de los departamentos del Interior. Así, en Artigas fue para la compra de un tomógrafo para el hospital; en Salto, inaugurando las celebraciones de los cincuenta años de la Universidad Regional Norte, la recaudación fue aportada al Centro de Prematuros, y en Paysandú a la creación del Centro Cultural Móvil de Paysandú (gestionado por la organización Colectividades Unidas).
Nombrado Ciudadano Ilustre en 2003 por el gobierno departamental de Montevideo y la Intendencia Municipal de Montevideo, Viglietti es reconocido por su intensa y valiosa labor cultural.
La gira es apoyada por la Dirección de Cultura del Ministerio de Educación y Cultura y auspiciada por el Ministerio de Turismo y Deporte y el Congreso Nacional de Intendentes.
Este hombre, que nació en Montevideo el 24 de julio de 1939, es un creador que forma parte de una generación de músicos, poetas y cantores que marcó un antes y un después al promediar la década del sesenta en la cultura musical uruguaya afiliada a una estética contestataria y representativa de la identidad aluvional de los uruguayos, una generación que posee, evidentemente, una irradiación iconográfica muy potente. Se trata entonces de un artista que seduce y atrapa a quien lo escucha, por su modo de observar e interpretar a la comarca y al mundo.
Su extensa producción contiene un mensaje en el que esencialmente poco o casi nada se modifica en lo que respecta a los contenidos aunque sí, tal vez, en sus formas de discurso.
Como hemos reseñado en otra oportunidad, Viglietti estudió con el maestro Atilio Rapat y en el Conservatorio Nacional de Música. Luego, a fines de los años cincuenta se dedicó a la canción popular en base a sus propias composiciones o a las creadas sobre textos de Federico García Lorca, César Vallejo, Juan Cunha, Idea Vilariño, Mario Benedetti y Washington Benavides, entre otros.
En nuestro país desarrolló una intensa actividad como intérprete, compositor y docente. Su discografía se inició en 1963 con «Impresiones para canto y guitarra» y «Canciones folclóricas» (Antar Telefunken), obteniendo el Premio del Círculo de la Crítica del Disco. Luego grabó y editó «Hombres de nuestra tierra» (Antar, 1964); «Canciones para el hombre nuevo» (Orfeo, 1968); «Canto Libre» (Orfeo, 1969); «Canciones chuecas» (Orfeo, 1971); «Trópicos» (Orfeo, 1973).
En 1972, en medio de la represión desatada por el gobierno de Juan María Bordaberry, autoritarismo que anunciaba la dictadura que se institucionalizó un año después, Viglietti fue detenido al igual que miles de compatriotas. Liberado gracias a la solidaridad del pueblo y a una campaña internacional apoyada por figuras de la talla de Miguel Angel Asturias, François Miterrand y Jean Paul Sartre, más tarde, como otros cantores populares, tomó el camino del exilio. Se radicó en París, Francia, durante once años, donde continuó su carrera de compositor e intérprete, realizando paralelamente una amplia actividad internacional. En Europa reeditó varios de sus discos anteriores y publicó Viglietti en vivo.
El 1º de setiembre de 1984 retornó a Uruguay cuando la presión popular obligó a la dictadura a dar paso a la transición hacia la democracia. Viglietti fue recibido por miles de compatriotas y el mismo día brindó un recital en el estadio de fútbol Luis Franzini ante veinte mil personas.
Desde su regreso a Uruguay, ha publicado varios fonogramas: entre ellos se destacan «Trabajo de hormiga» (Music Hall, 1984), «Por ellos canto» (Orfeo, 1984), «A dos voces volúmenes I y II», junto a Mario Benedetti y «Esdrújulo» siendo todos sus fonogramas varias veces reeditados.
Hombre de definiciones sólidas y posturas sin claudicaciones, vale repasar lo dicho hace poco tiempo en una entrevista que le realizó el corresponsal de LA REPUBLICA en España Carlos Oroño que al preguntarle ¿qué rol deben asumir los intelectuales y los músicos en particular, respondió: «El de siempre. Ser testigos y participantes en una lucha que sigue siendo entre los pobres y los ricos, entre la justicia y la impunidad, entre los privilegiados y los desocupados. Y desde mi perspectiva y la de mis contemporáneos, tratar de estar cerca de los jóvenes sin paternalismos, difundiendo lo que hacen esos jóvenes poetas, músicos, cineastas, pintores, bailarines, artesanos, que ya tienen obra y opinión para aportar.
Escucharlos con banda ancha y grabar en el disco duro lo que nos aportan. Sin olvidar a los que fuera del país obligadamente, siguen ayudando en todo esto desde tantos sitios en el mundo. Intercambiar ideas sobre este planeta en que la justicia y la memoria nos quieren ser arrebatadas por el gran gendarme made in usa. En que el drama de las Torres Gemelas quiere borrar la tragedia del Chile de Allende o el genocidio de los pueblos africanos o tantas miserias que el imperio yanqui ha diseminado por el mundo pobre, en su afán de riquezas y petróleo. ¿O acaso los jóvenes no piensan en todo esto? Claro que muchos piensan, claro que muchos han aprendido a ver ciertas noticias de la televisión pensando lo contrario de lo que oyen. Leer cierta prensa y oír ciertas radios «al revés»… *
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