COMIENZA HOY UN CICLO CINEMATOGRAFICO DE ALTA CALIDAD

Películas de Tailandia en Sala Cinemateca

La muestra se abre con «Obertura» (2004) de Itthsuntorn Wichailak, biografía de Luang Pradit Pairoh (Sorn Silapabanleng), uno de los más apreciados representantes de la música tradicional tailandesa. Una combinación de drama y música con algo de cine de qualité, que representó oficialmente a Tailandia en las precandidaturas al Oscar a mejor filme en lengua extranjera, más varios premios tailandeses y asiáticos.

Mañana irá «El guerrero Thai» (2003) de Prachva Pinkaew, una historia de artes marciales premiada en Sitges sobre aventureros que intentan recuperar una estatua sagrada robada. Admiradores del género afirman que es «la mejor película de artes marciales que se haya hecho nunca».

El sábado se exhibirá la más polémica «Cazadores de la luna» (2001) de Bhandit Rittakol, una evocación de las revueltas estudiantiles tailandesas de 1973, entrecruzada con una historia personal que de alguna manera resume el tránsito de Tailandia a la democracia. Entre la ficción y un tono casi documental, una visión polémica de un proceso político ignorado entre nosotros.

El domingo irá «El renacimiento de Siam» (2004 ) de Surapong Pinijkhar, una historia fantástica en dos tiempos. Un espejo conecta la moderna Bangkok con la misma ciudad en tiempos del rey Mogkut-Rama IV, mientras una diplomática investiga antiguos documentos, desentierra una historia olvidada y se enamora de un hombre que vivió cien años antes que ella.

El ciclo terminará el lunes 24 con «Khan Klauy’ (2006) de Kompin Kemgumnird, largometraje de animación para niños. Un joven elefante abandona su rincón en la selva y se larga a buscar al padre que nunca ha conocido. Su aventura se entrelaza con las luchas tailandesas contra la invasión birmana en el siglo XVI.

 

Un poco de historia

El empuje del cine asiático más allá de sus fronteras es una realidad que crece día a día. La oferta aumenta y ya no sólo se trata de Japón, China o Irán, sino que países como Corea del Sur, India o Tailandia se han incorporado al mercado internacional.

En nuestro país la distribución comercial de ese cine sigue siendo escasa, por no decir nula, con la relativa excepción de algunos filmes de terror que han logrado encontrar su nicho en el mercado.

Sin embargo, desde los años veinte hasta hoy se han producido en Tailandia alrededor de cuatro mil largometrajes.

Tradicionalmente el cine tailandés ha sido empero una industria dedicada casi exclusivamente al mercado interior, que recién alcanzó cierta estabilidad en las décadas de los cincuenta y sesenta, y que ha trascendido fronteras realmente en los últimos diez años.

El año 1997 marcó un hito, o más bien tres en la historia del cine de Tailandia: la celebración del centenario de la producción cinematográfica en el país (dos años apenas después de los Lumière), la incorporación a la industria de directores procedentes de la publicidad, y la aparición de un cine alternativo.

Todo ello en el marco de una grave crisis económica que, entre otras cosas, incidió en la producción: de las treinta películas de 1997 se bajó a solamente nueve en 2000.

En ese año de inflexión debutaron tres directores del campo publicitario que se revelaron como muy importantes en la cinematografía tailandesa. Se trata de Penek Ratanaruang»con «Fun bar karaoke» que se exhibió en el Festival de Berlín.

Nonzee Nimibutr con «Dang Bireley and the young gangsters» que batió los récords de taquilla del país hasta entonces; y el nacido en Hong Kong, Oxide Pang con «Who is running».

Otro hecho a destacar sucedió en 2001 con el debut de Wisit Sasanatieng con «Las lágrimas del tigre» que fue seleccionado para formar parte de la sección Una cierta mirada del Festival de Cannes. Fue la primera vez que una película tailandesa se exhibía en Cannes, donde además obtuvo gran éxito y consiguió ser distribuida internacionalmente, contribuyendo decisivamente a la expansión del cine thai por el mundo.

Junto a ellos conviven realizadores de generaciones anteriores y estéticamente más clásicos, como el Chatri Chalerm Yukol que realizó «La leyenda de Suriyothai» (2001), o Thanit Jitnukul y directores más radicales y personales como Apichatpong Weerasethakul, quien ya sorprendió con su opera prima en el largo «Mysterious object at noon» (2000). Estos y otros nombres logran que en la actualidad el cine tailandés posea una gran variedad de temas y estilos.

Esa variedad se refleja en el presente ciclo, que incluye cinco películas tailandesas muy diferentes entre sí. Un real descubrimiento. *

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