Pecados atroces

La vasta carrera de Julio César Castro como escritor se inició, en 1960, en Radio «El Espectador». En 1962, el artista creó su inolvidable personaje Don Verídico.

Fue guionista para la televisión en Uruguay y Argentina y coautor de los espectáculos de Rudy Chernicof, Cipe Lincovsky y Tato Bores, entre otros.

Además, trabajó junto al legendario humorista argentino Luis Landriscina, quien llegó a representar a Don Verídico en teatro.

También, aunque menos conocida, es destacable su actividad como dramaturgo. En esta faceta, cabe destacar, entre otras obras, «La última velada», «Mishiadura al poder», «El cuento perdido», «Cien pájaros volando» y algunos trabajos escritos para el ciclo de «Teatro abierto», de Argentina.

Muchas de estas piezas fueron representadas no sólo en nuestro país, sino también en España y varios países de América.

En cine, Juceca participó en el guión de la película «Los muertos», sobre el cuento homónimo de Jorge Luis Borges, y en «Millonario a la fuerza». Asimismo, debutó como coguionista en «El viaje hacia el mar», filme inspirado en el cuento de Juan José Morosoli, en el cual también actuó.

Sus últimos trabajos, antes de su muerte en 2003, fueron como conductor de su programa «Tarde piaste», en canal 5, y, en calidad de columnista, en «La República».

«El lugar de los grandes pecados atroces (Los guapos y otras historias)» reúne textos previamente publicados en revistas, diarios y semanarios, algunos de varios años atrás y otros bastante más recientes. Muchos de estos artículos fueron publicados en «La República».

Si bien Julio César Castro (Juceca) destacó principalmente en el género humorístico o al menos es el aspecto de su obra que más masividad y reconocimiento mediático le dio, un análisis más detallado de su producción lo revela como un escritor integral, cuya maestría en el arte de la narración se revela, inocultable, incluso en sus más desopilantes textos humorísticos.

Hombre de un alto nivel cultural e infatigable lector, fue un gran conocedor de nuestra música popular por excelencia: el tango.

En la serie de textos titulada «Los guapos», concebida originalmente para radio, el autor hace gala de un estilo a medio camino entre la parodia y el drama, con ciertos toques de los radioteatros de antaño y un lenguaje lunfardo adecuadamente logrado.

En este capítulo, el por entonces joven Juceca, demostró cómo se puede escribir con arte, lograr descripciones y personajes bien armados y manejar atinadamente los tiempos narrativos.

Además de esta disfrutable serie, que contiene cincuenta y siete historias, todas protagonizadas por los desopilantes guapos Linares y Bermúdez – dos taitas del 900, que viven y hablan como en aquel entonces en pleno siglo XXI- el libro recoge varios textos y artículos nunca antes editados en formato de libro.

Este oportuno trabajo de recopilación constituye un cabal testimonio del excepcional talento creativo de Julio César Castro, que fue, sin dudas, uno de los más relevantes retratistas de nuestra identidad. *

(Editorial Planeta)

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