América en la encrucijada

El imperialismo y el fundamentalismo han alimentado abundantemente la violencia durante el primer tramo del siglo XXI, que parió dos guerras y nuevas tragedias colectivas.

Estas calamidades de nuestro tiempo son una directa consecuencia del nuevo mapa mundial nacido en la post- guerra fría, que ungió a los Estados Unidos como la única potencia hegemónica del orbe.

A ello se suma la irracional radicalización de los halcones de la Casa Blanca y el Pentágono, iniciada con la elección del presidente George W. Bush.

Ese estado de exacerbación no es una mera secuela del tan sangriento como sempiterno conflicto de Oriente Medio, sino de los renovados apetitos imperiales del poder unipolar.

Los atentados contra las Torres Gemelas del 11 de setiembre de 2001, se transformaron en un pretexto perfecto para el relanzamiento de la doctrina expansionista norteamericana.

Las sucesivas agresiones contra Afganistán e Irak inauguraron una nueva era de muerte y destrucción, pero también de flagrante violación del derecho internacional. La teoría de la guerra preventiva para enfrentar a un presunto eje del mal, se erigió en una de las praxis más grotescas de la historia de la humanidad, que reemplazó a la diplomacia como instrumento para dirimir los conflictos.

Sin embargo, la aventura militar en Irak ­que tiene obviamente motivaciones económicas subyacentes- se transformó en un fuerte foco de controversia y en un factor determinante para la estrepitosa caída de la popularidad de Bush.

Pese al descomunal gasto militar dispuesto por la Casa Blanca y las poderosas tropas de ocupación que permanecen acantonados en ese país, la situación sigue fuera de control. El amargo sentimiento de frustración de la mayoría de los norteamericanos por el fracaso de la campaña y el alto precio en pérdidas humanas y materiales, ha generado una razonable sensación de rechazo.

Uno de los más acérrimos detractores de la política exterior norteamericana es hoy Francis Fukuyama, figura referente del pensamiento conservador contemporáneo.

En «América en la encrucijada», el autor de «El fin de la historia» y el último hombre» ensaya una aguda crítica a la guerra y ocupación de Irak por parte de las tropas norteamericanas.

Según el economista y pensador neoliberal, George Bush ha cometido garrafales errores de cálculo respecto al conflicto bélico y sus consecuencias, que han situado a su país en una posición sumamente delicada y vulnerable en el contexto internacional.

Defendiendo con profunda convicción el legado del pensamiento neoconservador, el autor sugiere que los presupuestos éticos de dicha corriente de pensamiento han sido groseramente tergiversados por sus intérpretes contemporáneos.

Fukuyama critica ácidamente la teoría de la guerra preventiva promovida por el inquilino de la Casa Blanca luego de los atentados del 11 de setiembre, reclamando una radical revisión de la política exterior de Washington.

En ese contexto, el conocido teórico propone nuevas estrategias, que contemplen una visión bastante más realista y menos exacerbada de la coyuntura histórica contemporánea.

Sin abdicar naturalmente de su conocido credo conservador, el analista aboga por una política más consciente de los límites del poder, menos subordinada a la opción militar y respetuosa de los intereses y normas de la comunidad internacional.

Más allá de obvias discrepancias con muchos de los enfoques del autor, «América en la encrucijada» es un ensayo maduro y pragmático, que se suma al reclamo de una solución pacífica para la demencial guerra de Irak. *

(Ediciones B)

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