Entre Oscar y Grammy, llega el segundo disco de Bajofondo
Entre el viernes y el lunes próximo «Mar dulce» estará en disquerías uruguayas. Hace pocos días lo presentaron en la Alianza Francesa ante un auditorio que incluía a prensa, músicos y colaboradores. Entre ellos Toto Méndez, quien lagrimeó al escuchar los samples de su guitarra en un tema que incluye a una maestra de ceremonias presentando en inglés a Zitarrosa en uno de sus últimos conciertos, en Australia.
Bajofondo Tango Club (BFTC) hoy deviene ‘Bajofondo’ a secas por voluntad de sus integrantes: los productores Juan Campodónico y Gustavo Santaolalla, el pianista y scratcher Luciano Supervielle, el contrabajista Gabriel Casacuberta, el violinista Javier Casalla, el bandoneonista Martín Ferrés, la video proyeccionista (VJ) Verónica Loza y el baterista Adrián Sosa. «Mar dulce» llega tras el primer disco de Bajofondo, que se alzó con un Grammy en 2003. LA REPUBLICA dialogó con dos protagonistas de un fenómeno vinculado a una explosión de revisiones contemporáneas del tango desde la electrónica, que sin embargo toman distancia del mismo.
¿Bajofondo se desmarca de su origen arrabalero rioplatense o electrónico experimental?
(Santaolalla) «Esto lo empezamos Juan y yo hace como cuatro años como un proyecto de laboratorio para el cual convocamos a amigos. Tratamos de encontrar un lenguaje nuevo, rioplatense. Aquel experimento fue convirtiéndose en una banda de cuatro uruguayos, cuatro argentinos y un baterista que se incorpora. Aunque hay un encuentro eterno, sentimos que éste es un reencuentro. Para nosotros el río es una cosa que nos une, no que nos separa. Nosotros no hacemos tango ni electrónica sino una combinación de muchas cosas. Acá hay 40 años de rock nacional, hay milonga, hay candombe, hay pop de los 60. Bajofondo es algo diferente a la suma de sus partes».
Culmina una parte del trabajo que es hacer el disco. ¿Qué se viene?
(Santaolalla) Hacerlo conocer. Lo último que hicimos fue una gira de 45 días por Europa. En octubre volvemos. Vamos a tocar en Bélgica, volver a Inglaterra, que ha sido fuente de una música que nos inspira Londres, Liverpool, Brighton, Bristol, Glasgow, en diciembre Argentina, Chile y esperamos en enero hacer un toque por acá. Si es por nosotros, será en la playa.
La lista de invitados incluye a figuras ‘esperables’ como el guitarrista de Zitarrosa Toto Méndez, pero también a otras más cerca del pop mainstream, como Nelly Furtado.
(Campodónico) Acá no hay puntos de referencia. Bajofondo está desde su concepción conectado con distintas generaciones, gente que vive en distintos lados del mundo. Gustavo y Adrián viven en Los Angeles, otros en Montevideo o Buenos Aires. Yo viví ocho años en México, Luciano también. Parte del hecho de invitar a quien invitamos tiene que ver con eso. Lágrima Ríos conecta con nosotros, y a Gustavo, que vive hace 20 años en Los Angeles, su trabajo lo ha llevado a conectar con artistas anglo que tienen que ver con la melancolía rioplatense.
(Santaolalla) Eso no es una cosa forzada de ‘bueno, vamos a traer una estrella como Nelly Furtado’. Por ahí en un tema encontrás el beat del house, el otro hip hop de la Mala Rodríguez, pero nuestro objetivo es crear un nuevo lenguaje. ¿Es un disco de tango? No. ¿Es un disco de electrónica? Tampoco. Es Bajofondo. No hubo compromisos de marketing. Y nos dimos gustitos. Algo que tiene que ver con una obra del padre de Juan (Miguel Angel Campodónico), algo de mi pasado con Arcoiris. Guiños, cositas internas. Siento que estamos empezando y es muy excitante. Entre el primer disco y éste, han pasado muchas cosas.
Después de años de apadrinar fenómenos, tantos Grammy y Oscar, ¿qué lugar ocupa Bajofondo en su agenda, en su corazón?
(Santaolalla) Un lugar muy especial. No pasa por ser mejor, es que me ha dado la oportunidad de estar en un grupo que no es el de Gustavo Santaolalla. ¿Sabés lo que es volver? De chico tenés tus cuestionamientos: si es tu grupo, si no lo es. En Bajofondo es donde me siento más contenido, y me puedo expresar. Estoy trabajando con grandes artistas y esa es una situación privilegiada que no le quita mérito a lo otro que hago.
¿Qué hubo de continuidad y qué de ruptura o novedad respecto al primer disco?
(Campodónico) Ha sido un proceso dinámico; cuando grabamos éste éramos una banda ya. Totalmente distinto al momento de grabar el primer disco, cuando éramos un colectivo. Nos enorgullece, primero, que suena increíble. Segundo, que es el trabajo de mucha gente. Uno se hizo músico para eso. Para compartir la música con gente que respeta.
(Santaolalla) Todos nosotros estuvimos en bandas y sabemos lo que son los clichés. Cuando escuchás algo tuyo, hay placer pero siempre insatisfacción. Tiene una cosa onanista-narcisista que al fin del día te deja con una sensación de vacuidad. O sea: está bueno masturbarte, pero ¡es mucho más lindo estar con alguien! Cuando gozás tu disco como si fuera de otro, se juntan los dos mundos. Y creo que es lo que nos pasa a nosotros. *
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