CAÑO Y GLAMOUR

Todos y todas prendidos del baile del caño

Desde que arrancara esta temporada de Showmatch, el consabido programa argentino retransmitido por Teledoce rompió todos los récords de audiencia al presentar mujeres bellísimas semidesnudas haciendo una danza de origen prostibulario en vivo y en directo, preparadas por los coreógrafos, estilistas y vestuaristas más talentosos del momento, en pro del máximo despliegue de belleza y sensualidad. Modelos como Liz Solari o Rocío Guirao Díaz, bailarinas clásicas como Laura Fidalgo y hasta piqueteras han participado de las coreografías, así como vedettes y ex vedettes de revistas, y todo un correlato de pin ups porteñas.

También hay presencias uruguayas. Han participado del segmento ‘Bailando por un sueño’ el bailarín Javier Rojas, la notoria travesti Abigail ­todo un personaje a esta altura de la incipiente farándula uruguaya­ y la vedette Claudia Fernández, sex symbol criollo, al tope de su carrera con participaciones en revistas y programas de televisión.

El certamen ha cumplido las fantasías, clichés y proyecciones más disímiles del imaginario cachondo rioplatense: mucamitas con portaligas y plumeros sometidas a patrones, esposas infieles en deshabillés rojos, dominatrix, esclavismo, colegialas seducidas. Elevada a un furor de glamour capitalizado, la libido vende.

 

Del cabaret al living

Desde este fin de semana W Lounge (Rambla Wilson y Sarmiento, Parque Rodó, 7122671) albergará durante doce sábados consecutivos a las participantes en el primer concurso local del Baile del Caño. Habrá un jurado conformado por «famosos» (informa la organización) además del voto del público. Se elegirá una ganadora por sábado, y las diez pre seleccionadas competirán en la final que se desarrollará los dos últimos sábados del certamen. El premio mayor es U$S 1.000 en efectivo, y una sesión de Fashion Emergency en Buenos Aires con visitas a restaurants y clubs recorriendo las Urban Nights, un evento organizado por la cerveza auspiciante. Además, la ganadora obtendrá un contrato de trabajo por un año en W como bailarina.

El baile del caño o pole dance nació en los cabarets. Se practica interactuando con un caño rígido de unos 45 mm que puede estar fijado al techo o no, de acero inoxidable, cromado, bronce o titanio. Suele acompañarse con vestimenta escasa, strip tease, y una actitud sexy, pero de a poco se ha ido imponiendo en espacios «no eróticos: karaokes japoneses, clubes de moda.

El pole dance surgió para estimular eróticamente al hombre y generar una transacción. Por mucho tiempo se asoció al machismo. Paralela (y paradójicamente), se constituye hoy una forma de diversión y expresión de la sensualidad que libera a la mujer que elige bailarlo.

Hoy el «baile del caño» es una forma de danza y gimnasia más. Exige fuerza y destreza. Tonifica el cuerpo femenino mejor que otras disciplinas de entrenamiento físico como el aerobic o el spinning. Además, puede resultar más divertida. Proliferan los encargos a barracas de mujeres variopintas para que les coloquen un caño en el living, tal como si se tratara de una bicicleta o cinta caminadora.

Hoy los shows combinan modelos y vedettes infartantes con coreografías espectaculares. Se busca potenciar el costado sexy de la danza, elevándola a su máximo esplendor técnico y artístico. Como sintetizara el conductor chimentero Jorge Rial: «Algunas se agarran del caño como artistas, otras lo hacen como unas putas». *

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