URUGUAYOS AL GRAMMY

El Cuarteto de Nos: de Tajo a las Vegas

La canción ‘Yendo a la casa de Damián’ fue escrita por el cantante y guitarrista de El Cuarteto de Nos, Roberto Musso, y desde un principio fue el corte de difusión y uno de los temas más escuchados de su último disco, ‘Raro’ (Bizarro, 2006). Acompañada de un video clip impactante que mezcla animación, collage y tomas ‘reales’ de la banda, la canción pegó fuerte y con un sonido que reposicionó a la banda, sedujo y les abrió puertas en el extranjero como nunca antes.

Además del tema ‘Yendo a la casa de Damián’ del Cuarteto, recibió también nominación el uruguayo Jorge Drexler, en la categoría Mejor álbum de cantautor por su trabajo ‘Doce segundos de oscuridad’.

Comentó a LA REPUBLICA el bajista de El Cuarteto de Nos, Santiago Tavella: “A mí me avisaron el miércoles de tarde de Majareta (productora local de los shows en vivo de la banda). Medio me asusté, por la forma en que me lo anunciaron: ‘¡no sabés, muy fuerte, adiviná qué…!’. Pensé que había pasado algo. La verdad, me sorprendió. Y bueno, muy contentos, no estaba en nuestros planes. Lo mejor es que nos coincide con una gira por el exterior que se está terminando de armar en sus últimos detalles… digamos que vamos a andar en la vuelta. Así que por suerte ¡podemos ir todos! Probablemente todos vayamos a estar por allá en la ceremonia en Las Vegas”.

‘Yendo a la casa de Damián’ competirá en la próxima edición de los Grammy Latinos con ‘La Excepción’ y ‘Monitor’, de Gustavo Cerati, ‘Narcisista por excelencia’ de Panda (Arturo Arredondo, José Madero Vizcaíno, Ricardo Treviño y Jorge Vázquez); ‘Oscuro diamante’ de Gustavo Napoli (La Renga). Por su parte ‘Doce segundos de oscuridad’ de Jorge Drexler se enfrentará a ‘Pedazos de mí’ de Amaury Gutiérrez, ‘Navegando por ti’ de José Luis Perales, ‘Erase que se era’ de Silvio Rodríguez y ‘Cê’, de Caetano Veloso.

La ceremonia de entrega de los Grammy Latinos se llevará a cabo el 8 de noviembre próximo, y este año se traslada (el año pasado fue en Nueva York) al Centro de Eventos Mandalay Bay de Las Vegas.

 

De Tajo a Las Vegas

Desde sus primeros pasos artísticos en lo que parecen unos lejanísimos años ’80, El Cuarteto ha mantenido la misma conformación: Roberto Musso en guitarra y voz, Ricardo Musso en guitarra y voz, Santiago Tavella en bajo y voz y Alvaro Pintos en batería y… de un tiempo a esta parte también en voz. Desde 1984, tiempos de cassettes y vinilos, a la fecha, El Cuarteto ha editado 11 discos, y obtenido por sus ventas cuatro discos de platino y 6 de oro, convirtiéndose en una de las bandas más populares de Uruguay. Su disco ‘Otra Navidad en las trincheras’ fue un mojón en la trayectoria de la banda, que con la salida de su último trabajo vive un éxito similar al haber sobrepasado ‘Raro’ las ventas que lo convirtieron en disco de Platino nuevamente.

La edición en CD de su penúltimo trabajo, el compilado ‘Cuarteto de Nos’, reunió reversiones de sus viejos hits, e incluyó tres temas nuevos ­’Hay que comer’, ‘No quiero ser normal’ y ‘fui yo’, lo que marcó el comienzo de una nueva etapa para El Cuarteto. Para su último proyecto decidieron recurrir a la producción artística del músico y productor uruguayo Juan Campodónico.

Después de más de 20 años de trayectoria y una decena de ediciones discográficas, ‘Raro’ sonó distinto, impactó diferente. En esto bastante tuvo que ver el hecho de que la banda depositó su creatividad y su confianza en manos –oídos– de un productor artístico que sacaría el mejor partido a los temas de El cuarteto. Campodónico tenía tras de sí una carrera de prestigio y solidez marcada por proyectos como el grupo hip hop Peyote Asesino que integró en los ’90, el colectivo Bajo Fondo Tango Club, que obtuvo el primer Grammy uruguayo en 2003 por su álbum homónimo, la co-producción de éxitos sólidos como los tres discos de Drexler previos al Oscar, y varias piezas, remixes y bandas compuestas para filmes, cortos y largometrajes como ser ‘Shrek II’.

Cuando de actuaciones en vivo se trata, repasando los últimos años, El Cuarteto de Nos podría batir algún récord. Viene actuando casi sin parar, con 150 presentaciones desde 2002, entre las cuales se destacan 19 recitales en la Sala Zitarrosa, 20 en Espacio Guambia, y 10 conciertos en Buenos Aires. Durante 2005 el Cuarteto se dedicó a presentar su nuevo disco y puesta en escena. Aprovechó para festejar su 21º Aniversario, con un show en el Cine Teatro Plaza con sorpresas, invitados y clima de jolgorio familiar, pese a lo multitudinario y al fervor en masa de los fans. En aquel entonces el show-festejo agotó entradas varios días antes, y hubo tres funciones más en la Sala Teatro Movie Center, también colmadas. Entre los invitados de la banda estuvieron Gabriel Peluffo, Emiliano Brancciari, Los Supersónicos, Tabaré Rivero y Dani Umpi. En tan sólo ocho shows ese año los vieron 55 mil personas, entre recitales propios y festivales.

Además, después de 21 años el grupo renovaba su propuesta vistiendo sus presentaciones de atractivos como vestuario y proyecciones en vivo, generadas con colaboración de los prestigiosos Brian Mckern y Verónica Loza.

La nominación a los Grammy llega cuando la banda se apresta a emprender el ‘Raro Inflamable Tour’, una gira por el interior del país compartida con No te va gustar que comienza la semana que viene. Serán cuatro shows a realizarse en las ciudades de Minas -7 de setiembre, Estadio de Minas-, Paysandú -8 de setiembre, Anfiteatro de Paysandú-, Florida -9 de setiembre, Teatro de Verano-, y Maldonado -8 de diciembre, en el Campus de la ciudad-, todos ellos comenzando a las 20.00 horas.

 

Un Grammy para Damián

Muchos ortodoxos del rock o simplemente de la música en general consideran a los Grammy Latinos el ‘patio trasero’ de los otros premios, los ‘originales’ anglosajones. Con un poco de espíritu crítico y exigencia de autenticidad al arte, es difícil negar que muchos de los proyectos y artistas ternados en ésta y otras premiaciones de los Grammy Latinos tienen en común distar de parámetros de calidad, de mínimas dotes vocales, o acumulan méritos extramusicales (vender mucho, ‘pegar’, subirse a un furor efímero desde la lambada al reggaeton). Como caso paradigmático puede nombrarse a Enrique Iglesias, incapaz de cantar una nota o afinar otra, y sin embargo vendedor de millones de discos y ganador de múltiples Grammy Latinos con el respaldo de un esquema de marketing eficiente, más un apellido e imagen que lo ayudó.

Connotados músicos locales bromean e ironizan con que “acá todos desprecian a los Grammy Latinos y lo consideran una terrajada… hasta que los nominan”. Algo de verdad debe haber en ese statement: a veces se desprecian lauros por ajenos. Y cuando pasan cerca, es una miel más que mide el éxito. Un Grammy es un Grammy.

Lo que una banda como el Cuarteto ha generado en 20 años es sin duda más que música. Han brindado alegría, humor, diversión y por cierto escandaletes, como el que protagonizaron con aquella canción que crispó de nacionalismo exacerbado y ofendió a historiadores, legisladores y fuerzas militares. Con ‘El día que Artigas se emborrachó’ El Cuarteto se metió con Artigas, Ansina, las Instrucciones del Año XIII y varias gestas histórico-personales. “Mi autoridad es la hermana de vosotros/y ella se deja ante mi presencia soberana”, “Llegamos al Ayuí con el éxodo oriental’/gritaba haciendo eses nuestro general/y un paisano le avisó ‘pero usté está en cuete/, éste no es el Ayui, no ve que es el Miguelete” ,”Mamado hasta las patas dijo ‘me gusta esa china’/y en realidad no era otro que el negro Ansina, fajó a Lavalleja que le quiso explicar/pero el pedo se le fue recién en el Paraguay”, fueron algunos de los versos que ofendieron a milicia, cuerpos docentes y autoridades culturales de turno.

 

Visa permanente

Este año arrancó arrollador para El Cuarteto, con una exitosa gira que los tuvo un mes tocando por toda
España, con quince shows realizados en Madrid, Barcelona, Vigo, Zaragoza, La Coruña, Lanzarote, y Canarias, entre otras ciudades. En casos como el de Madrid y Barcelona, al agotarse los shows se debieron agregar fechas extras.

La respuesta de los españoles –coreaban ‘Yendo a la casa de Damián–, fue muy buena tanto en el público como en la prensa, dejando la puerta abierta para la segunda visita de 2007 que será en octubre próximo.

El desembarco en Argentina de este año también es destacable, con una sala Trastienda agotada en abril, y un público también fervoroso.

Hasta México llegó también el combo en 2007, como parte del festival Vive Latino que logró la mayor convocatoria del escenario durante el día, y fue destacado por la prensa como uno de los mejores shows del evento.

A esta altura los oriundos de Tajo parecen conminados a superponer sellos en el pasaporte: ‘Raro’ se ha editado también en Colombia y está por salir en Ecuador y Venezuela. El Cuarteto se prepara para también visitar ambos países. El itinerario que les depara en setiembre próximo la gira local ‘Raro e inflamable tour’ seguirá en octubre por México y España nuevamente. Se está por estrenar el tercer clip de ‘Raro’, el de la canción ‘Invierno del 92′ (que sigue a ‘Yendo a la casa de Damián’ y ‘Ya no sé qué hacer conmigo’), grabado en vivo en Montevideo en ocasión de los shows de mayo.

 

El big bang del Cuarteto

Si hay que adjudicarle a la génesis de la banda un punto geográfico, se sabe: es (la imaginaria ciudad de) Tajo. Allí comenzaron a juntarse a tocar por los años ’80 los hermanos Musso y Santiago Tavella. Desde un principio conectaron en el gusto por las bromas, los juegos de palabras, y personajes recurrentes del universo que empezaban a conformar. Del tal big bang emergería una big band uruguaya.

Una de las presentaciones más recordadas de El Cuarteto fue la de Villa Biarritz en 1985. Aparecieron disfrazados con pañuelos y globos atados a la cabeza, en las piernas enrollado papel aluminio. Luego aparecerían en escena en shows cada vez más hilarantes, secundados por el actor Bimbo de Pauli como animador y maestro de ceremonia, acompañados por los también imaginarios ‘Cuartetitos con C’, ‘Los Bedronclos’ y ‘Tuquito y sus coboys’ (parodiados todos por ellos mismos), vestidos de cumbiancheros, príncipes y mendigos, semivestidos, semitapados y con medias can-can… hasta llegar a 2007 cuando lucen impecables trajes entallados cual neo Beatles en su etapa prelisérgica de tomar el té con la Reina de Inglaterra. ¿Cosas del posmodernismo? ¿Asesores de imagen? ¿Formalidad que llega con la edad? ¿O simplemente el tiempo? Lo cierto es que a estos rockeros cuarentones, desternillantes, y triunfadores, los únicos del país que han tenido un manager ficticio, y han hecho de rus rarezas el rasgo más adorable por sus seguidores, les llega la hora de empezar, todos los días. *

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