Artes Visuales

Bienales y más Bienales

Nelson Di Maggio

El Extremo Oriente, con acierto, instrumentó, debido a las enormes distancias, sus propios centros culturales con propuestas atractivas. Son muy restrictivas debido a los traslados, los elevados seguros y costos. La Bienal de Sydney es una de ellas y tiene un prestigio seguro. Como en su momento la tuvo la realizada en Tokio. Ahora se agrega Seúl. Duró apenas un mes (entre setiembre y octubre) y el tema fue «El arte contemporáneo y la tecnología».

Con mucha sensatez, Misook Song, director artístico, profesor y crítico de arte, eligió un tema de enorme actualidad que no demanda grandes presupuestos. Auxiliado por un equipo de curadores, Barbara London, del Museo de Arte Moderno de Nueva York, Jeremy Millar, artista de Londres, Hans Ulrich Obrist, del Museo de Arte Moderno de la Ciudad de París, los críticos locales Byong Hak Ryu, Shin Eui Park y Chang Ik Jang, contó con el apoyo del gobierno surcoreano y la Fundación de Promoción Industrial.

En esta oportunidad se analizaron los diversos caminos de la revolución digital y participaron personalidades famosas: Vito Acconci, Chantal Ackerman, Laurie Anderson, Matthew Barney, Christian Boltanski, Stan Douglas, Douglas Gordon, Dan Graham, Gary Hill, Michel Jaffrennou, Alexander Kluge, Steve Mc Queen, Rem Koolhaas, Bul Lee, Tony Oursler, Nam Jun Paik, Pipilotti Rist, Rosemarie Trockel, Bill Viola, Jane & Louise Wilson, es decir, el Olimpo del arte contemporáneo con orientación fundamental hacia el video y las técnicas digitales.

Todos estos nombres circulan permanentemente por encuentros internacionales similares, además de efectuar periódicamente exposiciones monográficas, retrospectivas y participaciones en muestras colectivas en diferentes contextos. Trabajos aislados se pueden encontrar, en exhibición permanente y alternando con obras más codificadas en lenguajes aceptados y establecidos, en algunos museos (Museo de Arte Moderno de Frankfurt, Centro Pompidou, Museo de Arte Contemporáneo de Lyon, en la mayoría de los museos suizos y varios estadounidenses), aunque no con la amplitud, originalidad y la variedad con que demuestran sus creadores. No todo público está preparado para recibir los nuevos lenguajes. Aunque diariamente está pegado a la televisión y a la computadora, le cuesta (físicamente) desplazarse hasta esos centros y, lo que es peor aún, detenerse el tiempo suficiente para una correcta estimación y disfrute. Hay obras de larga duración que ya se han incorporado como obras maestras del video de creación («The Passing» de Bill Viola, de absorbentes 59 minutos sin ninguna leyenda o palabra, es una de ellas, ya conocida en Montevideo y que se divulgará a partir de enero con mayor amplitud para amplios sectores y gratuitamente). Otras durante apenas unos pocos minutos y son pequeñas joyitas que amplían los campos perceptuales y reflexivos. «El estanque que refleja» del mismo Bil Viola, que también se difundirá en el verano. No faltan las complejas instalaciones, algunas de alucinantes efectos visuales (Nam June Paik, que sigue trabajando a pesar de una grave apoplejía) y otras de enorme sutileza (Gary Hill, James Turrell, Stan Douglas, Douglas Gordon). Aunque no siempre son fácilmente trasladables (la tecnología tiene una sofisticación altísima por momentos), muchas de estas obras podrían circular con una mayor regularidad por el mundo. La frecuentación y la familiaridad con los nuevos lenguajes es un factor indispensable para su comprensión y aceptación por minorías cada vez más amplias.

A las inminentes bienales de La Habana (noviembre 17) y de Buenos Aires (diciembre 6), se agregan para 2001 (todas en junio para hacer un recorrido casi simultáneo), tres. Una, la ya más que centenaria Bienal de Venezia, que por segunda vez consecutiva estará bajo la dirección del eminente Harald Szeeman, responsable por algunos hechos memorables a lo largo del siglo XX.

La Feria de Arte Moderno y Contemporáneo de Basilea, Suiza, ya tiene fechas precisas. Su versión 32ª se desarrollará entre 13 y el 18 de junio, coincidiendo en pocos días con Venecia y la reciente Bienal Hispanoamericana que tendrá lugar en Valencia, España, organizada por las Comunidades Valencianas. Será una cita imperdible para todo especialista o aficionado al arte contemporáneo.

En un radio geográfico poco extenso y en simultáneo será posible estar al día con el arte actual. Además, en el verano europeo se multiplican las muestras paralelas que suman excelencias a las excelencias puntuales. Un festín, sin duda, que invita a preparar las valijas desde ahora.

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