SEMINARIO DEL MEC

Rebeldía cultural, mercadeo alternativo

* Como parte del proyecto Cultura Integra el Ministerio de Educación y Cultura presenta hoy y mañana un seminario sobre el marketing de la cultura abierto a gestores culturales, de medios y comunicadores de todo el país.

Escrito por: SB

Miércoles 29 de agosto de 2007 | 5:02
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El experto Toni Puig caricaturizado y carismático: un rebelde de la cultura.

A lo largo de un seminario de dos jornadas la Dirección de Cultura del Ministerio de Educación y Cultura (MEC) presenta una exposición sobre marketing cultural como parte del Programa de Formación Permanente en Gestión Cultural del proyecto Cultura Integra.

Mañana 30 y el viernes 31 el experto en marketing cultural catalán Toni Puig brindará una conferencia denominada “Sin los ciudadanos excluidos no hay cultura: el día después de las políticas culturales”. Esto será en el Auditorio del Banco Central del Uruguay (Av. Fabini 777), desde las 16:00 horas. Mañana jueves la charla será “Marketing de confianza para organizaciones públicas de cultura, los grandes retos actuales”, también en el Auditorio del Banco Central, y a la misma hora.

Toni Puig es docente y asesor de comunicación del Ayuntamiento de Barcelona, profesor de marketing público, consultor para el sector administrativo y asociativo, conferencista en instituciones de España y América Latina, y autor de libros sobre la gestión para la cultura, como “Se acabó la diversión”, entre otros.

El seminario es abierto a todo público. La Dirección de Cultura hizo un llamado a inscripción, pero aceptará asistentes que concurran directamente. El público objetivo al que se apunta está constituido por gestores, comunicadores y agentes culturales representantes de los 19 departamentos, especialmente aquellos vinculados a instituciones culturales.

Las reflexiones del profesor Puig sobre la cultura, las políticas públicas, la convivencia y la responsabilidad social en cuanto al arte y la creación, auguran una exposición atractiva y apasionada. Dice el catalán: “Hay una cultura que ya no es cultura: es sólo entretenimiento. Es, hoy y tristemente, la que propone la mayoría de las políticas culturales fosilizadas tras veinticinco años de adoración absoluta a artistas ávidos de pasta, intelectuales de ideas pocas, arquitectos para la firma de lo único, políticos mediáticos, gestores en despachos de diseño que inundan, con estereotipos de belleza muerta/desactivada, museos, teatros, auditorios, organizaciones, ciudades… Fue.

Y hay una cultura ­siempre la ha habido­ que es cosa de ciudadanos: que es avance, es cambio, ideas para otra vida mejor, crea atmósfera de sentido… Estuvo mal vista: cosa de hippies y progres del 68, cosa de barrios. Cosa de centros cívicos, estos espacios para el encuentro, la celebración y la transformación ciudadana. O cosas de asociaciones de ciudadanos. Siempre algo periférico. Impulsada por gente menor: animadores, voluntarios, gestores de proximidad… Hoy es esperanza. Está ahí con más fuerza. Felizmente”.

Esta última, refiere Puig, es precisamente la cultura con responsabilidad social, remarca, “tan diferente de la cultura con Delirio Artístico. La cultura en la que, todavía, resuena el eco del cuidado del alma de Sócrates, uno de los padres de la actual cultura europea y latinoamericana”.

 

Por una cultura apasionada

Toni Puig recurre a las parábolas para ilustrar sus ideas, elevar sus críticas y formular sus propuestas. Utiliza una retórica exultante, cuasi lírica, y metáforas removedoras. Estas son algunas de sus ideas fuerza:

-”Hoy la cultura oficial ­está burocratizada y embobada­ cuida sólo a los artistas y demás corte del dinero público. Un escándalo”.

“…las Masculinísimas Políticas Culturales, tan integradas en el Mercado del Vacío. Tan autosuficientes. Tan autoritarias. Tan ultraliberales. No. Estamos por el eros y el ágape. Por un servicio para la cultura femenino: excitantemente acogedor”.

“Debemos ver la realidad. Por cruda, por dual que sea. Los ciudadanos, hace tiempo, están tocando las trompetas alrededor de los muros de museos, teatros, auditorios, festivales y demás parafernalias espectaculares de las Políticas Culturales Grandilocuentes. Tras los muros, los de siempre”.

“La cultura es inspiración, es creación, es empuje de vida mejor. Espléndida. Con más humanidad. Con más felicidad. La cultura, para lograr todo esto, no debe ser pesada, académica, sosa. Debe emocionar”.

“En el mundo de hoy, para los ciudadanos de hoy y el mañana, las organizaciones para la cultura con Responsabilidad Social sólo podemos ser una marca de valor fiable: imprescindibles. Relámpago en el supermercado, la tele y la democracia descafeinada, la política de las mentiras y los despistes y las multinacionales de la depredación. Por ejemplo”. *

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