EN CINEMATECA 18 HOY SE ESTRENA "EL CAMINO DE SAN DIEGO"

Registro cariñoso de diferentes tipos humanos

* El retrato humano de tipos populares argentinos es una de las vertientes más válidas de las realizaciones del cineasta argentino Carlos Sorín que reaparece en "El camino de San Diego", filme cuyo estreno se producirá hoy en Cinemateca 18.

Martes 28 de agosto de 2007 | 5:59
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"El camino de San Diego": en busca del ídolo.

El santo del título es por supuesto Diego Maradona y la película es la crónica de varios de quienes lo idolatran y el largo viaje a Buenos Aires de uno de ellos cuando se entera de la enfermedad del futbolista.

Con su recordada película “Historias mínimas”, Carlos Sorín pareció haber encontrado una manera de hacer cine, más allá del tipo de anécdotas que elige contar: Sorín trabaja con no-actores, como él los define, y sus personajes a menudo adquieren las características de las personas que los interpretan. Con “El perro” (una especie de secuela ampliada de “Historias mínimas”) reiteró la fórmula, que reaparece en este “Camino de San Diego”.

Como los dos filmes anteriores, se trata de una road movie, con un cambio de escenario: la Patagonia ha sido reemplazada por la selva misionera, donde vive Tati Benítez, hachero sin trabajo y fanático de Maradona. Corre el año 2004 y Diego es hospitalizado por una afección cardíaca. Los televisores del país reproducen a toda hora la vigilia de los simpatizantes y fanáticos del futbolista en la puerta de la clínica de la Capital. En esos días, Tati encuentra en la selva misionera una raíz de árbol con una forma extraña, en la que él cree ver un parecido con su ídolo. Y también una suerte de señal del destino, o de mandato del cielo, por lo que se decide a llevar ese pedazo de madera a Buenos Aires para entregársela personalmente.

Hay una serie de preguntas casi filosóficas sobre el sentido de su misión: “¿Yo me encontré la ‘estatua’ porque la tenía que encontrar?”, se dice Tati, y consulta con una médium, con sus vecinos, con un cura que encuentra en el viaje, con (otra estatua) el Gauchito Gil. Porque a lo largo de la travesía, el protagonista conoce a mucha gente, que viene también con sus pequeñas historias, que alcanzamos a conocer por la mitad.

Alguien ha señalado ya que con el paso del tiempo, la dirección de las personas/personajes ha sido trabajada por Sorín hasta obtener resultados óptimos: si en “Historias mínimas” la actuación de Javier Lombardo, la única cara conocida del elenco, contrastaba con las interpretaciones de los demás, en “El perro” y “El camino de San Diego” esa brecha entre el naturalismo impostado y la espontaneidad aparece borrada casi por completo. Detrás de cada elección del personal del filme hay una anécdota: el cura en verdad es un cura, un distribuidor hace de dueño de estación de servicio, un poeta se convierte en vendedor de artículos regionales, un productor cinematográfico brasileño se transforma en alegre camionero carioca. Algunos de los no-actores que participaron de las dos películas anteriores aparecen también. Entre tantos hallazgos, Tati Benítez, el protagonista, fotogénico y expresivo, es el mayor de todos.

A Sorín le gusta la buena gente, y se concentra en ella. ¿Ingenuidad o deliberada elección estética? Robert Guédiguian afirmó alguna vez que prefería hacer películas sobre gente que le gustara, y Sorín parece compartir el punto de vista. No hay villanos en su filme, cuya mirada piadosa se extiende hasta la observación de formas de la religiosidad popular, reflejada no sólo en el culto a Diego, sino también en la devoción al Gauchito Gil, cuyo santuario le queda a Tati de camino. Mientras busca a su santo Maradona, Sorín tiene tiempo de registrar toda una fauna de tipos humanos a los que retrata con cariño y afecto, mientras al fondo corre un paisaje que el director acierta a retratar en su belleza sin regodeos. Es también muy adecuado el acompañamiento musical de Nicolás Sorín.

La película ha cosechado el Segundo Premio Coral en el Festival de La Habana y el Gran premio del Jurado en en festival vasco de San Sebastián. *

EL CAMINO DE SAN DIEGO. Argentina 2006. Director, Carlos Sorín. Libreto, Carlos Sorín. Fotografía, Hugo Colace. Música, Nicolás Sorín. Dirección artística, Margarita Jusid. Productores, Oscar Kramer, Hugo Sigman, para 20th Century-Fox Argentina, Guacamole Films y K&S  Productions. Elenco: Ignacio Wagner La Bella, Paola Rotela, Silvina Fontelles, Miguel González Colman, José Armónico.

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