Escrito por: GUSTAVO IRIBARNE

En realidad, el filme tiene algo de ” Ocho milímetros” y “Hostal”, ese ejercicio de voyeurismo perverso donde se paga para ver videos sádicos y/o torturar personas y, en este caso, el supuesto hotel resulta una trampa con cámaras ocultas para registrar todo el proceso mortal hasta en sus mínimos detalles. Prácticamente todo el acontecimiento se produce en esa especie de unidad espacial donde el director Nimród Antal se las ingenia para generar un suspenso claustrofóbico a través de un estilo de narración que apunta al clímax sostenido. Aquí puede estar la clave de un filme que, a pesar de sus restricciones argumentales, logra mantener a la audiencia en vilo sin mayores resortes que la tensión de cada secuencia; un voltaje que no satura a la platea sino que la introduce aún más en este ejercicio cinematográfico de tono laberíntico. Por supuesto, no es “Psicosis” ni mucho menos pero resiste un análisis básico tomando en cuenta que se trata de un largometraje de bajo presupuesto (una producción donde, por lo general, los talentosos se mueven con mayor soltura y creatividad). Baste recordar “Diabólico”, por ejemplo, donde el terror no salía de una pequeña cabaña que se transformaba en una pesadilla alucinante (y alucinógena) con pocos recursos y mucha locura visual. Algo de esto hay en “Hotel sin salida” ( “Vacancy”), donde importa más el clima “ansiógeno” que la temática y cada escena se juega a resolverse por sí misma en el entramado del filme.
No resulta fácil mantener atento al auditorio con un escenario tan acotado, pero Nimród Antal sale bien parado del desafío (ya había trabajado en atmósferas de encierro con su largometraje “Kontroll”, no estrenado comercialmente en Uruguay, a través de una peripecia que se resolvía en los vericuetos de un subterráneo metropolitano) y puede concedérsele una carta de crédito para futuras realizaciones.
En otro orden de cosas, llama la atención el giro que ha tomado cierta vertiente del cine de horror que parece considerar al ser humano como el posible monstruo más temible de la pantalla. Atrás han quedado los seres de ultratumba o personajes demoníacos. Ahora, el terror está a la vuelta de la esquina, en una casona alejada ( “La masacre de Texas”), con vecinos psicópatas o asesinos seriales que juegan a las escondidas con la Policía. En este caso, el tema pasa por cierto regodeo morboso de generar un truculento “reality” para clientes con gustos subidos de tono. Una ficción que parece no estar demasiado alejada de la realidad cuando uno toma nota de pedófilos demenciales que filman sus abusos o los rehenes decapitados frente a cámara, cuyas imágenes circulan por Internet. Qué mundo siniestro, dios mío. *
Hotel sin salida (“Vacancy”, Estados Unidos, 2007). Dirigida por Nimród Antal. Guión: Mark L. Smith. Con Kate Beckinsale, Luke Wilso, Frank Whaley y Ethan Embry.
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