NOCHE DE LA NOSTALGIA

Un clásico romántico del agite nacional

La historia de la Noche de la Nostalgia como fenómeno masivo de entretenimiento y comercio ya es archiconocida. Hace 20 años el empresario y propietario de CX 32 radio Mundo Pablo Lecueder organizó una fiesta de old hits de los 60 y 70 posicionados como oldies entre los escuchas de su emisora. Ya sea bailando o «currando por un sueño», todos lo empezaron a imitar. En un país salidor como el nuestro, era costumbre desde hace décadas que la noche previa a un feriado nacional «total», se organizaran festejos que implican trasnoche. Pero la víspera del feriado del 25 de agosto se volvió fecha nacional. Ofenderá a algún patriota ortodoxo aferrado a historiografías e iconografías del gestar de la Patria por sus alusiones conmemorativas, pero «salir el 24″ es un hecho instalado en la agenda nacional de la diversión, la seducción y el relax.

Hoy es noche para bailar y esto se plantea como partiendo de la premisa de que hay que tener una justificación o pedir permiso para hacer algo que parece disfrutarse por los uruguayos mucho más de lo que se creería tradicionalmente. ¡Porque mire que bailan mal los uruguayos! (así dicho en plural, masculino y masivo). Salvo que sean Abigail, o alumnos de Dalika, o Graciela Figueroa, o integrantes del cuerpo del Sodre, pero la excepción confirma la regla. Bailar hasta el amanecer es menester esta noche. En un boliche, en la rambla o la vereda, plataforma donde muchas veces comienza la previa de una fiesta bailable y termina.

Hay variedad de fiestas y propuestas organizadas para distintos públicos objetivos; se diferencian en oferta musical, locación y precio. Las evocaciones en torno a las cuales se paran y convocan van desde el amor al humor, y sería un poco generalizado pero quizá ilustrativo trazar dos grandes grupos: fiestas y cenas show orientadas a un segmento entre 35 y 75 años, y otro de oferta para un sector entre los 13 y los treinta y pico. Claro que hay cruces entre ambos grupos, y probablemente hits de rockabilly, boleros, tangos y canciones de Rada y Elvis Presley se bailen por igual en fiestas de diferentes generaciones, por abuelos y adolescentes por igual.

 

Nostalgia empaquetada

Por el lado de las fiestas temáticas, en su quinta edición, la Fiesta Reíte de la Nostalgia es celebrada en esta ocasión en Central (Rondeau y Colonia), y propone justamente derribar todos los clichés de esta fecha. Es una fiesta ambientada como boite ‘ochentera’, orientada a un público entre 18 y 35 años, con repertorios de los 80 y 90. Premia en varias categorías: disfraz femenino, masculino y de baile lambada. (El premio para este último es una noche de motel, traslado en remise, botella de champagne y ramo de flores para la pareja ganadora). Ofician de animadores drag queens como la ‘Dulce Polly’. Ofrece dos pistas: La Topíssima, con un set de kitsch pop a cargo de la dj Paola D’Alto y un homenaje a dj Dero; y el espacio C’est La Boite, con un despliegue de new wave y rock alternativo a cargo de los dj Vera y Choniuk. Más info en www.fotolog.com/reidelanostalgia. Hay entradas anticipadas en Cheesecake Records, Ciudadela 1188.

Otra sugerencia promisoria es Rock to the Future, la fiesta que organiza quien se podría definir como «el alma de Pachamama», gestora del mítico boliche under que tuvo una de sus sedes en la Plaza Independencia, la producer Fernanda Cortinas. Ella la define como «una fiesta de rockstalgia, un viaje marcado por la velocidad del rock and roll, la nostalgia rockera de las generaciones de los 70, hoy treintañeros». La selección musical estará centrada en rock de todos los tiempos, proyectada al futuro en forma de remixes. Habrá un énfasis en la ambientación audiovisual de la fiesta, con apelaciones a movimientos pop como la psicodelia, el glam, la new wave, el punk y el post punk. ¿Dónde? En el boliche Sonic (Buenos Aires y Brecha). Las entradas incluyen consumición y las anticipadas están en Tiempo Funky (Peatonal Bacacay 1307).

Por el lado de la electrónica, la oferta es amplia. A destacar la de Key (25 de Mayo y Ciudadela), que cierra la calle 25 de Mayo, frente al local, para extender su pista de baile. Allí se paseará por un set que va del house al tech house, pasando por el progressive. También habrá lugar para el minimal techno y psy trance. W. Lounge (Parque Rodó), por su parte, propone dos fiestas simultáneas: una musicalizada por el dj Alvaro Quartino bautizada Remember Space Music, en alusión al boliche homónimo de Punta del Este; y otra Remember 24, con una buena variedad de estilos. Convocan también sendas presentaciones de Protones y Cooptrol en BJ (Soriano 820).

Otros lugares coquetos y conocidos con cierto «público cautivo», por ejemplo a partir de su membresía, hacen su fiesta habitual. Caso del Carrasco Polo (Servando Gómez y Camino Carrasco), que presenta una Noche de los Recuerdos en tres pistas simultáneas, con ocho bandas en vivo, espacio audiovisual, sector VIP con cena show, ocho barras y plaza de comidas. Hay decenas de propuestas más. Pubs, instituciones y boliches como The Shannon Irish Pub, El living, El Platense Patín Club (que organiza un candombaile), el Hipódromo de Maroñas (que armó una megafiesta con múltiples espacios, shows y hasta desfiles de moda, amén del circuito de música en vivo en sus sucursales-casino), Punta y Taco Café, el Viejo Almacén del Hacha (donde habrá tango en vivo), La Plage y otros enclaves de Punta del Este. En cuanto al interior, también hacia allí se ha extendido el fenómeno de celebrar el 24 de noche, pero Canelones reitera su festejo en La Casona de Anselmo y a Tacuarembó llegará una banda argentina que fue muy popular en Uruguay en los años 70: Katunga.

Lo cierto es que florecen como hongos después de la lluvia las celebraciones temáticas y ofertas con «precios paquete» que incluyen, además de la fundamental pista y discoteca, otros «pluses» desde comida a un número teatral.

Un 25 de agosto hace 182 años, los representantes de la Provincia Oriental reunidos en Florida, hartos de ninguneo y menoscabos, expresaban su irrenunciable vocación de ser independientes y autónomos en un sentido político. En el aniversario de tal expedición, cada 24, desde hace dos décadas, miles de orientales se movilizan para expresar otra indómita vocación no menos filosófica: la de divertirse y evocar de distintas formas tiempos pasados, algunos de sus iconos culturales y de consumo.

La paradoja es que celebrar «la nostalgia» en esta fecha especial hace hincapié tanto en el mito de la melancolía rioplatense, con toda su carga romántica y apelación a parejas a salir a encontrarse o reencontrarse, como en su ruptura: esta noche hay que divertirse. Hasta se ha instaurado una suerte de neologismo conjugado por quienes se convocan unos a otros a salir el 24: la expresión «nostalgear». Las decenas de celebraciones bailables que se gestan como ritos tribales con algo como una locación mercantil (las muchas carpas y pistas improvisadas en estructuras y mamposterías efímeras para albergar clientes), configuran paisajes retro en distintas perspectivas, se retrotraen a un abanico de generaciones más o menos estratificadas por grupos en boga, moditas de vestimenta y códigos compartidos por los nostálgicos en cuestión. La consigna es al mismo tiempo evocar parte de un pasado más o menos personal, o colectivo, y situarse en el presente. Conjugar en un sabor agridulce la añoranza precoz por el sabor de un caramelo desaparecido, un juego popular como el cubo mágico o un sketch inolvidable de Olmedo. Salir a romper la noche y disfrutarlo. *

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