Costanera porteña se llamará Alfredo Zitarrosa

Pa’l que se fue

Al homenaje asistirán el jefe del gobierno de Buenos Aires, Aníbal Ibarra, el intendente de Montevideo, Mariano Arana, y actuarán músicos uruguayos y argentinos como Lágrima Ríos, Yamandú Palacios, Isabel Mendoza, Nancy De Vita, Nacha Roldán, Yabor, Cuarteto Zitarrosa y Juan Pablo Greco.

Zitarrosa grabó la mayoría de sus discos en Argentina y desarrolló buena parte de su carrera en ese país. En 1976 se fue de Uruguay exiliado hacia España y luego México.

El tramo de la costanera sobre el río de la Plata que llevará el nombre de Zitarrosa está frente al espigón del Club de Pescadores, junto al Aeroparque de Buenos Aires.

Historia de un mito

Alfredo Zitarrosa, fallecido a los 53 años el 17 de enero de 1989, había nacido el 10 de marzo de 1936 en Montevideo.

En su juventud trabajó en múltiples oficios hasta que su privilegiada voz y su clara dicción le ubicaron como uno de los locutores más destacados de la radio nacional. Lector empedernido, sus inquietudes artísticas le llevaron a incursionar en el arte dramático debutando, a los 22 años en la obra La piel de los otros, del dramaturgo compatriota Juan Carlos Legido, con la dirección de Ruben Castillo. Un año después, en 1959 ganó el concurso municipal de poesía inédita.

Su debut público como cantor fue en el año 1964 e inmediatamente grabó su primer disco, que reunía cuatro canciones: «Milonga para una niña», «Mire amigo», «El camba» y «Recordándote».

A partir de allí su popularidad creció día a día, dejando para el acervo popular composiciones como «Doña Soledad», «Milonga de ojos dorados», «Coplas al compadre Juan Miguel», «El violín de Becho», «Si te vas», «P’al que se va», «El candombe del olvido» «Adagio a mi país», «Stefanie», «Adiós Madrid» y muchas otras, además de la obra inmensa que es «Guitarra negra».

Muchas de esas canciones fueron fruto del exilio al que debió partir en 1976 perseguido por la dictadura uruguaya por ser comunista. Un exilio que en su caso fue bastante doloroso ya que –según sus propias confesiones– nunca logró adaptarse ni a la sociedad mexicana ni a la española, dos naciones que lo cobijaron generosamente y en las cuales transcurrió su mayor tiempo en calidad de exiliado.

El 31 de marzo de 1984, en el marco de un operativo de desexilio que traería de vuelta al país a varios artistas (Daniel Viglietti, El Sabalero José Carbajal, Los Olimareños , Mario Benedetti y a los integrantes del teatro El Galpón, entre otros) Zitarrosa regresó a Uruguay, siendo el primer músico en retornar. Su recibimiento en el Aeropuerto Internacional de Carrasco fue apoteósico y en medio de una inmensa caravana de vehículos, el artista llegó finalmente a la sede de la Asociación de Empleados Bancarios del Uruguay, en donde entre miles de uruguayos que fueron a recibirle, se reencontró con familiares, amigos y colegas, brindando allí sus primeras declaraciones en una emotiva conferencia de prensa.

Casi cinco años después, el 17 de enero de 1989, Alfredo Zitarrosa fallecía en la ciudad de Montevideo.

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