Los monstruos del neoterror asiático
Ya se ha hablado bastante del sacudón que este tipo de cinematografía ha promovido en la pantalla grande y este caso no resulta una excepción, ya que tiene todos los ingredientes del terror clásico y la ciencia ficción junto al inquietante tema de la contaminación ambiental de los tiempos que corren.
La historia (o historieta), en resumen, trata de un engendro submarino producido por desechos de laboratorio que emerge del río Han en Seúl y destruye todo lo que se le cruza raptando, a la vez, a una joven cuyos seres queridos intentarán rescatar. Un argumento simplote y básico que, sin embargo, mezcla la crítica política con el melodrama familiar en un cóctel desacostumbrado para un filme de género que, cabe subrayarlo, tampoco deja atrás el golpe de efecto que hace a las típicas películas de horror.
Si se pudiera calificar de alguna manera, no resultaría desacertado catalogarlo como un título de fantaciencia que rompe el esquema narrativo clásico de dicha línea. Es que este director (absolutamente desconocido en nuestro medio) con sus obras anteriores ha obtenido distinciones de la categoría del Premio Fipresci de la Crítica Cinematográfica en el Festival de Hong Kong por el filme «Perros que ladran nunca muerden» y el Premio a la Mejor Dirección en el Festival de San Sebastián de hace unos años con el largometraje «Crónicas de un asesino en serie». Esa mirada diferente, que no se ata ni al clisé ni a los lugares comunes, se nota en esta especie de extraño híbrido que puede llegar a desconcertar a más de uno por el tenor de su propuesta. Es que Bong Joon-ho apuesta al enhebrado de componentes diversos como el tema de la conflictiva relación generacional entre padres e hijos, la imprudencia contaminante de las megaindustrias, el esbozo de una crítica antiestadounidense (que motivó que la película también tuviera éxito en Corea del Norte) y los resortes autoritarios de un sistema ineficiente que, por supuestas razones de seguridad, termina reprimiendo a seres humanos en vez de combatir al desastre en cuestión.
Es un producto extraño; una rareza que no deja de tener una posible lectura sobre las auténticas monstruosidades que acechan a las sociedades contemporáneas y que, quizás, sólo puedan ser erradicadas con el compromiso de la familia en pleno. De todos modos, los incondicionales de esta novedosa vertiente de miedos orientales no van a salir defraudados porque la película, a nivel de imágenes de impacto, tiene lo suyo. Cabe señalar, sin embargo, que probablemente no resulte un producto adecuado para el común denominador de la audiencia. No se trata de un reciclaje asiático de «Godzilla» ni nada por el estilo En caso de duda, mejor abstenerse. La advertencia está hecha. *
The host («Gwoemul»; Corea del Sur, 2006). Dirigida por Bong Joon-ho. Guión: Bong Joon-ho, Hah Joon-won y Baek Chul-hyun; basado en un argumento de Bong Joon-ho. Producción: Choi Yong-bae. Música: Byeongwoo Lee. Fotografía: Kim Hyung-goo. Edición: Kim Sun-min. Efectos especiales: Weta Workshop y The Orphanage. Con Song Kang-ho,Byun Hee-bong, Park Hae-il, Bae Doo-na, Ko Ah-sung, Lee Dong-ho yLee Jae-eung.
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