La vida eterna
La religión en tanto fenómeno de masas de dimensión universal, ha pautado, en buena medida, la construcción de la historia de las civilizaciones y las culturas.
Más allá de eventuales consensos o disensos, resulta insoslayable considerar la determinante influencia de estas corrientes ideológicas supuestamente sustentadas en la espiritualidad.
Sobre el particular, debe admitirse en honor a la verdad, que, en nombre de la religión, se perpetraron algunos de los peores crímenes que recuerda la humanidad.
Aunque pueda resultar redundante, no puede omitirse las masacres consumadas durante las cruzadas y el trágico papel de la inquisición en el exterminio de miles de opositores políticos, bajo la acusación de presunta herejía o prácticas de brujería.
Ese discurso falaz le permitió otrora a la Iglesia Católica consolidar su hegemonía y gobernar las vidas de sus fieles, mediante una estrategia de miedo alimentada en la ignorancia.
No debe olvidarse, asimismo, la participación del clero en la sangrienta conquista de América, que arrasó con civilizaciones enteras y saqueó sus riquezas.
En «La vida eterna», el escritor español Fernando Savater elabora un ensaya de sesgo crítico, en el cual procura desentrañar las diversas motivaciones que inducen a creer en mitos o situaciones no tangibles ni científicamente comprobables.
El autor corrobora naturalmente su escepticismo respecto a las religiones, los dogmas de fe y el recurrente fenómeno de la creencia en la existencia de un ser superior y en la vida eterna.
Sin omitir referencias históricas, el catedrático de filosofía de la Universidad Complutense de Madrid interpela al presente, procurando explicar la contemporánea resurrección de las religiones.
Savater considera sorprendente que en pleno siglo XXI, caracterizado por la revolución tecnológica y el desenfrenado consumismo, la dimensión espiritual de las religiones vuelva a ocupar un lugar central en el debate cotidiano.
En ese contexto, el ensayista se adentra en las motivaciones que originan determinados fenómenos contemporáneos, exacerbadas pasiones y hasta estallidos de violencia y nuevas guerras de exterminio.
Naturalmente, el autor no se limita a un mero abordaje reduccionista del fenómeno, cuando recuerda que algunos personajes presuntamente racionistas de la historia confesaron su profesión de fe.
Su análisis se centra naturalmente en acontecimientos políticos y militares del presente, cuando las nuevas ortodoxias fanáticas parecen recobrar su poder de antaño y su capacidad de imponer su voluntad mediante el miedo.
Fernando Savater no omite referencias a la formación religiosa que se suele impartir en las presuntas democracias laicas en forma abierta o encubierta, así como a la venta de espejismos e inverosímiles esperanzas de inmortalidad. *
(Editorial Ariel)
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