Por el derecho de vivir y reír en paz
Respecto a los motivos que llevaron a la realización de esta atípica muestra, Saúl Goldberg, directivo de la Asociación Cultural Israelita Jaime Zhitlovsky, explicó a LA REPUBLICA que esta exposición «es dirigida y creada por el Festival Internacional de Humor Gráfico cuyo director es Julio Lubetkin, un uruguayo radicado desde hace treinta años en Roma». La misma ha recorrido distintos países de Europa y América Latina, como, por ejemplo México, Chile y Argentina. «En un acto de generosidad Lubetkin había planteado que si se lograba que la muestra llegara a Uruguay luego de ser exhibida en Buenos Aires en donde finalizaba el periplo preconcebido, la donaría a la institución (Zhitlovsky), fundamentalmente por dos motivos: uno, porque fue la institución que lo formó como persona, y el otro porque sería un homenaje a su padre».
«Para el Zhitlovsky -continuó contando Goldberg- eso significaba un gran honor ya que uno de nuestros principios es la lucha por la paz, porque consideramos que es el único camino para resolver los conflictos que hasta hoy, lamentablemente, subsisten en el mundo».
En el folleto que acompaña la muestra, Julio Lubetkin expresa que la imagen de la paloma ha sido asociada desde siempre a la idea de la paz.
Con el pasar del tiempo y sobretodo en este último período, la frágil y blanca paloma ha sido despreciada, golpeada, asesinada, luego revaluada, resucitada, exaltada y querida.
Pero en todo caso -afirma el director del festival del humor- siempre reconocida como imagen de alto valor moral.
Siempre volando por encima de todas las cosas, por encima de intereses veniales y personales, simboliza el principio del respeto para todo el mundo, sin mirar el color de la piel, ideas o proveniencia.
Es mucho más que un símbolo, es un concepto, una libre idea que vuela hacia un mañana mejor. Por nuestro derecho de vivir y reír en paz, salvemos la paloma -manifiesta Lubetkin.
Por su parte, respecto a esta exposición, la Premio Nobel de Literatura, la guatemalteca Rigoberta Menchú ha dicho que «los caricaturistas del mundo nos hacen recordar que la humilde paloma de la paz, con sus plumajes blancos, blancos, representa la esperanza de una mejor calidad de vida para todos los habitantes del planeta».
«Con ilustraciones nos enseñan que mientras uno nos empecinamos a demostrarle a la paloma de la paz nuestra esperanza por construir un mundo ideal, armonioso, digno, justo, con bienestar social y respeto mutuo, otros se empecinan por la devastación haciendo de la guerra su mayor fuente de riqueza y su insaciable deseo de destrucción».
«Si la paloma de la paz tuviera que elegir, sin duda alguna diría no a la industria militar, no más guerras en mi nombre, como muchos de nosotros decimos no a la guerra, no más guerra en nuestro nombre».
La muestra puede visitarse de lunes a viernes entre las 10.00 y las 18.00 horas hasta el 17 de agosto. *
Compartí tu opinión con toda la comunidad