Amarili y otros poemas

Washington Benavides es uno de los más destacados poetas de nuestro país, además de ocupar, gracias a su talento, su manejo de las estructuras y el verso libre, su capacidad para mixturar lo académico con lo popular y lo metafísico con lo folclórico, un lugar de privilegio que lo sitúa, sin dudas, entre los más importantes vates de la cultura latinoamericana.

Con una veintena de libros editados y otros tantos aún inéditos como bien destaca Ricardo Scagiola en el prólogo, la producción de Benavides sobresale por su variedad, frondosidad, profundidad y entrañable lirismo.

El destacado autor no sólo ha escrito poemas, sino que además es un emblemático compositor, cuya producción integra los mejores cancioneros de la música popular uruguaya.

Como otros relevantes colegas, el paradigmático poeta confiesa sentirse habitado por diversas personalidades, que se expresan mediante voces poéticas. «Amarili y otros poemas», obra atribuida a Pedro Agudo, uno de los tantos heterónimos del escritor tacaremboense, reúne una selección de textos de soberbia calidad conceptual y resolución estética.

Contrariamente a lo que se pueda suponer, el heterónimo no es un mero seudónimo del autor, sino una personalidad artística que le habita y se proyecta ­ con identidad propia- en el firmamento literario.

Pedro Agudo es un poeta en el cual el amor, el romanticismo y la ausencia cobran diversos matices, que van desde la más angustiosa melancolía hasta la exaltación cuasi ditirámbica.

Su poesía es frontal, desgarrada, por momentos dolosamente sensible e inmersa en una especie de orfandad, que nos acerca al padecimiento o la alegría del autor. Este discurso cargado de intensa humanidad, parece desnudarse en cada verso.

Recordando la grandeza de un Góngora o un Quevedo, la escritura del autor asume un trazo cotidiano, austero y accesible, pero sin perder la hondura conceptual ni la meticulosidad técnica.

Pedro Agudo es un poeta que le canta a la vida, al amor y a la muerte, con esa agónica alegría de aquel que necesita fenecer en cada verso para poder renacer.

Sin embargo, detrás de Agudo, entre su particular y personalísima voz poética, similar a tantas pero inigualable, por momentos se descubre a Benavides, con lo cual habitante y habitado llegan a fusionarse y confundirse en el mismo creador.

El destacado poeta uruguayo no logra evitar, en algunos versos, asomarse e imponer su autoridad sobre la obra de Agudo. No obstante, el heterónimo soporta ese embate y con frecuencia logra emerger airoso, reafirmando su propia identidad en el conjunto del paisaje literario.

Más allá de posibles polémicas sobre el tema, de defensores y detractores, cabe recordar que el gran escritor y crítico Domingo Bordoli cuestionó, en su momento, la existencia del heterónimo, definiéndolo como un mero seudónimo de los autores que se suelen parapetar detrás de otras personalidades.

«Amarili y otros poemas», de Pedro Agudo, alter ego de Washington Benavides, es una obra de innegable fuerza expresiva, de cuidada técnica y de disfrutable y enriquecedora lectura. *

(Edición de la Banda Oriental)

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