El preámbulo de la fusión jazz-rock
Miles Davis no estuvo ajeno a lo que ocurría a su alrededor. Escuchaba atentamente las producciones de Sly & The Family Stone, Jimi Hendrix y otros artistas que incursionaban en la música con instrumentos electrónicos, y en febrero de 1969 llevó a los estudios de grabación un octeto con el que plasmó sus ideas para señalar los nuevos caminos que debía tomar el jazz para ser otra vez un foco de atención exitoso.
«Yo había llamado a Joe Zawinul para decirle que trajese alguna música al estudio», relató Davis en su autobiografía. Pero luego «cortamos todos los acordes y utilizamos y destacamos la melodía». A los músicos les sorprendió trabajar de esa manera, pero se comprobó que «aquella música salió fresca y hermosa».
Esa música que resultó se el puntapié inicial de la corriente fusionista que se dio en llamar jazz-rock- es la que acaba de poner a la venta la empresa Sony BMG en un CD del sello Columbia / Legacy titulado In a silent way. Contiene solamente dos interpretaciones, «Shhh / Peaceful» e «In a silent way / It’s about that time», que totalizan unos 37 minutos y que mostraron al mundo que los timbres y los esquemas armónicos del Bop podían ser reemplazados por las sonoridades electrónicas, los ritmos liberados y la creación de atmósferas y melodías simples y extensas, de texturas y coloridos de gran belleza.
La elección de los músicos demostró el impecable olfato del trompetista director. Al saxo soprano de Wayne Shorter, Davis adjunto la friolera de tres tecladistas: Joe Zawinul en órgano y dos ejecutantes de piano eléctrico, Chick Corea y Herbie Hancock. Y junto a la propulsora batería del joven Tony Williams, invitó a dos brillantes músicos británicos: el guitarrista eléctrico John McLaughlin y el bajista Dave Holland. Con esta agrupación era imposible transitar por mal camino.
Todos ellos pusieron en juego su intuición y sus increíbles talentos para escuchar los sonidos que producía cada uno de sus colegas y llevar adelante, como un equipo perfectamente aceitado, la particular concepción rockera propuesta por Davis. Incluso la trompeta del maestro mostró un cambio con respecto a sus modalidades anteriores, se volvió más funky, de un sonido más penetrante, sólido, con un fraseo innovador, aparentemente sencillo, pero profundamente emocional.
Esta histórica edición de Sony BMG se completa con un librillo que contiene las notas del long-play original y un espléndido estudio analítico del musicólogo John Ephland. *
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