"Debemos perfeccionar nuestros medios de difusión y ponerlos en función de la cultura"
«Yo digo que la lucidez tiene enemigos. Enemigos que le temen al compromiso social en las artes. Enemigos que dicen que si el arte tiene demasiada conciencia provoca tristeza». Eso es absolutamente falso y erróneo afirmó Rodríguez, quien en noviembre cumplirá 61 años, a finales de la década de los años 60 y principio de los 70, tuvo serias divergencias con quienes dirigían el ministerio de cultura de su país, a pesar de ser un revolucionario y mostrar en sus canciones así como en sus declaraciones un apoyo total, irrestricto y absoluto a la Revolución comandada por Fidel Castro.
Decir que la conciencia social no debe estar presente en el arte porque lo entristece «son argumentos absurdos, porque todos vamos a tener suficiente ausencia de pensamientos cuando no estemos. Cuando estemos muertos. ¿Para qué anticiparnos a la nada? ¿Qué prisa se puede tener en no reflexionar?», dijo. Interrogado sobre qué se debe hacer frente a quienes postulan la nadería, Rodríguez señaló que se debería continuarse la revolución cultural que se inicio en 1961 con la campaña de alfabetización y después se detuvo, aunque no creo que este momento sea más apropiado que el de entonces. Así que mientras se crean condiciones para hacer eso, es decir, profundizar la revolución cultural, supongo que debemos perfeccionar nuestros medios de difusión y ponerlos en función también de la cultura», señaló.
En julio se cumplirán los cuarenta años del nacimiento de la Nueva Trova, movimiento que fundó con Pablo Milanés, Santiago Feliú y Noel Nicola, y al que se unieron numerosos jóvenes que en la actualidad son importantes músicos como José María Vitier.
Preguntado por la actualidad de la trova, Silvio señaló que «es obvio que actualmente no existe una experiencia cultural con una fuerza semejante a los años 60 y 70. Puede que valga la pena reflexionar sobre eso. Y no para calcar aquello, que por supuesto es irrepetible. Tendría que ser para tener la valentía de apoyar algo que fluyera naturalmente de la sociedad, una verdad estimulada, como fue aquel caso».
Hace algún tiempo en una entrevista publicada en la revista cubana Reforma, Silvio contaba que la Revolución se iniciaba en Cuba «cuando yo llegaba a la adolescencia. En medio de combates e inauguraciones me fui haciendo hombre y se me fue formando el carácter. Las actividades sociales, como alfabetizar, o las de la defensa, como hacerme miliciano para defender a mi país, son vigas de mi arquitectura como persona. Después, cuando vino la vocación, fue lógico que tomara estas experiencias como materia prima de mis historias.
Siempre fui un tipo más bien reflexivo y observador, sin excluir, por supuesto, algún exabrupto. Las cosas que más me molestan son los prejuicios, las injusticias, las ofensas a la condición humana.
Martí decía, más o menos, que una verdad en el fondo de una cueva valía más que todos los ejércitos. Siguiendo esa línea de pensamiento, mi país ha llegado a ser una tierra muy optimista. Ser así nos da ventajas para enfrentar no sólo cualquier futuro, sino también los diversos presentes que hemos tenido y tenemos todavía. Es ventajoso luchar por un sueño, a pesar de que a veces la realidad lo descascare, como el de hacer un mundo mejor». *
Compartí tu opinión con toda la comunidad