La aproximación al arte no debe ser sólo intelectual, sino también sensual
La Documenta muestra una «experiencia estética», que educa la sensibilidad del espectador. La aproximación al arte no debe ser sólo intelectual, sino también sensual, una voluntad que muestra la elección de quebrar el tabú de los muros blancos para pintar algunos con colores chillones. «Espero que la Documenta nos dé los medios para ofrecer otras opciones a la evolución de la humanidad», declaró el comisario de la exhibición, el alemán Roger Buergel.
Buergel sin embargo que «es difícil» aunque «la Documenta puede ser un paso para alentar a la gente, al gran público, a aceptar la fuerza y la inteligencia que exite en ellos, en cada uno de nosotros». Hasta el 23 de septiembre serán exhibidas más de quinientas obras de ciento trece artistas desconocidos por esas latitudes -entre ellos la chilena Lotty Rosenfeld- sobre diecisiete mil metros cuadrados de espacios en toda la ciudad. Además de los tres lugares de exposición tradicionales, el Friedericianum, la Documenta-Halle y la Neue Galerie, Buergel hizo construir por el estudio francés de arquitectos Lacaton & Vassal un invernáculo denueve mil quinientos metros cuadrados, el «pabellón Aue». Es un guiño a la primera Documenta, de 1955, creada en un anexo a una exposición de plantas de invernadero. Incluso, por primera vez el palacio de Wilhelmshoehe y su parque reciben obras de la Documenta.
La selección de las obras estuvo dictada por tres cuestiones principales: la modernidad, «la vida al desnudo» reducida al mínimo, y la cultura.
Trascendiendo estos temas, la idea central es «la migración de las formas» a través del tiempo y del espacio, así como la de la «experiencia estética». Para que emerja un mensaje fuerte de este inmenso conjunto, el comisario y su adjunta, Ruth Noack, han adoptado diferentes criterios. Primero, la belleza.
La ciudad ha sido embellecida con un campo de amapolas rojas de un artista croata, y sobre una colina del parque del palacio de Wilhelmshoehe el artista tailandés Sakarin Krue ha plantado un arrozal que hace soñar despiertos a los paseantes. Pero la belleza sirve de mediadora en los temas de carácter político, como la globalización, las desigualdades, la guerra, la droga, en los que la Documenta se muestra ahora y siempre como un foro de arte politizado. El artista Romuald Hazoumé, de Benín (Africa), lo ha comprendido muy bien, al exponer una gran barca (o una patera) remendada, «en señal de duelo por todas las familias de Africa que no saben dónde están los cuerpos de sus hijos que partieron en embarcaciones ilegales hacia Europa».
Otra línea directriz de esta decimosegunda edición de la Documenta es la provocación. Como la de invitar por primera vez a un chef de cocina al templo del arte contemporáneo. El restaurante elBulli del español Ferrán Adriá, mundialmente conocido por su gastro-ciencia, se ha convertido en un pabellón de la Documenta en la Costa Brava, manteniendo su ritual habitual. También es sorprendente la acción del artista chino Ai Weiwei, que ha invitado a ir a Kassel a 1.001 chinos originarios de todos los ámbitos y de todas las regiones de China. Ésa es su obra. Estas mezclas explosivas son destinadas a «educar la estética» de los espectadores, que Buergel ve como la única alternativa duradera al academicismo por un lado y al fetichismo consumista por otro, pero que también hace reflexionar sobre la «vida al desnudo», reducida a la cuestión de la vida y de la muerte.
Otra interrogante central concierne a la modernidad. La respuesta está en la introducción inédita del arte antiguo en la Documenta. Así, una pintura del siglo XIV de un artista persa en la que un río pintado al estilo chino atraviesa un paisaje de Persia, es una ilustración muy actual de la globalización, según Buergel. La muestra pone frente a frente pinturas flamencas del siglo XVI con obras contemporáneas. O la elección de un trabajo antiguo más bien contemporáneo de la artista chilena Lotty Rosenfeld: sus 1.001 cruces fueron pintadas sobre las rutas de Chile en los años 70 en protesta contra la dictadura de Augusto Pinochet. *
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