Rojo el 900: delitos selectos
En «Rojo el 900; delitos selectos», los escritores Daniel Pelúas y Guillermo Silva construyen una reveladora investigación en torno a la crónica criminal de los albores del siglo pasado, que propone una aguda mirada a las conductas sociales de la época.
Los autores inauguran este libro con tres historias removedoras, que impactan por la despiadada crudeza de las descripciones y su violencia sin concesiones.
En estos casos, el itinerario narrativo transcurre entre un homicidio callejero originado en discusiones baladíes, un niño descuartizado por su propia madre y un pequeño asesinado por otro infante, por la consumación de una cruel venganza.
Desde el comienzo, se advierte un plausible manejo de la construcción literaria y una enriquecedora abundancia de material documental, lo que coadyuva a transformar a este libro en un trabajo de alto valor testimonial.
La temperatura de los relatos asciende hasta niveles insospechados, con la narración de un cruento robo a un carnicero, que sobrevive pese a la gravedad de las heridas padecidas.
En todos los casos, ambos escritores reconstruyen minuciosamente el paisaje social de la época, en el cual interactúan tanto los criminales como sus víctimas y los investigadores a cargo de las pesquisas.
El espectacular asalto perpetrado contra la joyería «Carrara» en 1902, constituye uno de los episodios más impactantes de la crónica roja de la época.
Mediante testimonios contenidos en las versiones de prensa, Daniel Pelúas y Guillermo Silva reconstruyen detalladamente el ilícito, que sorprendió por su profesionalidad, su perfecta preparación y su «aséptica» ejecución.
De algún modo, este episodio está vinculado a la muerte accidental del escritor Federico Ferrando, quien recibió un disparo mortal de un arma que manipulaba el atormentado pero genial cuentista salteño Horacio Quiroga.
La tragedia se originó en una ácida controversia pública, que enfrentó a la víctima con otro escritor. La muerte de Ferrando impidió que los polemistas se batieran a duelo, en una época en la cual numerosos conflictos personales se dirimían en el campo del honor.
Esta crónica del 900 atesora también la dramática historia de una pareja de suicidas, que decidieron quitarse la vida por amor.
La hipocresía y el autoritarismo de una sociedad de deleznable doble moral, fue el caldo de cultivo en el cual se cocinó esta tragedia de sesgo shakespeareano.
El libro, que no soslaya ninguna faceta criminal del Uruguay de los albores del siglo XX, recrea algunas interesantes historias de falsificadores.
Pese a que los métodos y la tecnología disponible eran algo rudimentarios, la fabricación de moneda que era una práctica bastante arraigada- constituía todo un arte reservado a célebres genios criminales.
La calidad de los «trabajos» solía poner en aprietos a los investigadores, quienes debían consultar a especialistas para detectar el dinero adulterado que circulaba en el mercado.
Los anarquistas, personajes protagónicos de este tiempo histórico de cruciales cambios políticos y sociales, también alimentaron abundantemente la crónica policial.
Un robo perpetrado contra una pareja de ancianos por parte de presuntos expropiadores, aporta, por lo insólito de su ejecución y desenlace, una oportuna dosis de humor e ironía.
El relato, que está diseñado como un cuadro costumbrista, construye una risueña viñeta que ingresó en el anecdotario de la época.
En el decurso de este libro, Daniel Pelúas y Guillermo Silva recrean un doble homicidio cometido en 1906, en Paysandú. La violencia y la saña criminal cuyo móvil fue el robo, está minuciosamente documentada en la reveladora narración.
Los numerosos testimonios registrados en este libro, aportan el indispensable sello costumbrista de una impactante historia que quedó registrada en el imaginario colectivo de los sanduceros de hace más de un siglo.
En tiempos de pasiones políticas exacerbadas, existían las condiciones propicias para la comisión de excesos y desmesurados actos de violencia.
Mediante la narración de otro doble homicidio cometido en 1903, los autores corroboran que la fratricida guerra civil entre blancos y colorados alimentó algunos instintos criminales.
Pese a que el episodio estuvo naturalmente rodeado de inequívocas connotaciones políticas, igualmente pasó a la historia como un repudiable hecho de sangre, perpetrado al amparo de la impunidad que otorgaba la visceral confrontación partidaria.
Una de las historias sin dudas más jugosas que registra este libro testimonial, es el asesinato de una mujer acaecido en el lujoso Hotel del Prado, a manos de su celoso marido.
El crimen tuvo otras trágicas derivaciones, que documentó con profusa elocuencia la prensa de la época.
El episodio se trasladó incluso a la arena política, cuando el por entonces Presidente de la República, José Batlle y Ordóñez, desde las páginas del diario «El Día», acusó a Luis Alberto de Herrera de ser el amante de la infortunada mujer.
La polémica que involucró a los caudillos partidarios estuvo a punto de dirimirse mediante un duelo, que finalmente no se concretó.
Sin embargo, para demostrar que la violencia no siempre es una cuestión de género, los investigadores recrean por lo menos dos crímenes pasionales en los cuales los varones fueron las víctimas y las mujeres las victimarias.
Los autores condimentan el prontuario literario con varias historias de ladrones y famosos asaltos a importantes joyerías. El relato, por lo minucioso y documentado, confirma que, en los primeros años del siglo, la delincuencia estaba en pleno auge.
No faltan, naturalmente, las historias de fugas de presos e ilustres estafadores, que en el Montevideo del novecientos dejaron auténticos tendales de desafortunados ciudadanos engañados.
Sin abdicar de un trazo deliberadamente nostálgico que recupera los esplendores pero también el ángulo más sórdido del pasado, los autores recrean el famoso caso de un humilde zapatero brutalmente asesinado.
El relato, que se nutre obviamente de las versiones de prensa de la época, da cuenta de la sagacidad de un periodista policial que eludió todas las restricciones y reservas de la pesquisa, para poder narrar a sus lectores los pormenores del asesinato.
Este homicidio pasó a la historia como uno de los episodios más oscuros y tortuosos que registra la memoria colectiva, por la saña criminal del autor material del delito y el móvil que lo originó.
Esta auténtica aventura periodística rumbo a las entrañas del tiempo, incursiona osadamente en otros territorios no menos sórdidos de la crónica roja del novecientos.
La tradicional «viveza criolla», que aún hoy sigue haciendo estragos en la devaluada sociedad uruguaya, está representada en la tristemente célebre figura de los falsificadores y otros hábiles timadores.
Estas auténticas plagas, que a menudo actúan en los círculos sociales más privilegiados con absoluta impunidad, provocaban y aún provocan verdaderos estragos con sus ilícitas actividades.
Esta reveladora investigación también abunda en relatos de fratricidas, mafiosos, matreros o meros rufianes, que alimentaron la historia criminal en los primeros tramos del promisorio y mutable siglo pasado.
«Rojo el 900″ es un libro muy bien documentando, que atesora numerosos episodios reales acaecidos hace ya un siglo, en pleno período fundacional del denominado Uruguay de la modernidad.
Con el propósito de facilitar la comprensión por parte del lector, los autores intercalan abundantes referencias a los acontecimientos políticos, sociales y culturales de la época.
Sin soslayar oportunos apuntes en torno al proceso de consolidación de la democracia y el paulatino nacimiento del llamado Estado de bienestar, Daniel Pelúas y Guillermo Silva construyen un sólido cuerpo literario que coadyuva a interpretar las costumbres y los códigos
de convivencia de la época.
Es realmente muy plausible el trabajo de recopilación encarado por los autores, que incluye numerosas versiones de prensa, testimonios y partes policiales.
Pelúas y Silva trabajan esta valiosa materia prima con esmero y alto grado de profesionalidad, lo que les permite elaborar una obra prolija y de elocuente acento literario, rica en anécdotas y en personajes a menudo insólitos e inefables.
Más allá de los episodios recreados, «Rojo el 900″ es un libro de un indudable valor histórico, que revela los claroscuros de una sociedad de doble moral que solía barrer sus miserias debajo de la alfombra del secreto y la impunidad. *
(Editorial Fin de Siglo)
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