Tiene la palabra

Del dolor a la esperanza

Señor Director de LA REPUBLICA

Dr. Federico Fasano Mertens

* En otros ámbitos, sin papeleras, piquetes ni especulaciones, la solidaridad frente al dolor rompe límites artificiales y verdaderamente integra. Eso sugiere que cuando «desde abajo» se hace tanto o más que «desde arriba», se está caminando por la buena senda, fortaleciendo valores culturales que nos cambien y transformen la sociedad.

Juan Mateo Alvarez no cumplió todavía sus dos añitos. Su papá, Gabriel, es uruguayo y de profesión jardinero. Su mamá es cordobesa y cuando el bolsillo lo permite vacacionan en Córdoba donde reside su familia.

Este verano, promediando enero, Juancito debió ser internado de urgencia en el Hospital Infantil Municipal de Córdoba.

La vida cachetea en el momento y de la forma que menos se espera. Los estudios médicos detectaron un tumor maligno en su cabecita. No conozco la definición clínica o científica. Para qué saberla.

El 29 de mayo pasado, junto a sus padres, fue retornado en un avión de la Fuerza Aérea Uruguaya para ser hospitalizado en el Pereira Rossell de Montevideo, después de una internación en Córdoba de casi cinco meses, donde recibió la asistencia con todos los medios disponibles de su moderna tecnología y sus calificados equipos médicos.

El Hospital Infantil de Córdoba, es un centro de alta complejidad, donde el colectivo médico y todo su personal, lidian cotidianamente contra la escasez y los presupuestos flacos. «En todos lados se cuecen habas», como decían nuestros viejos.

El dolor siempre moviliza lo mejor de la gente. Juan Mateo contó con la sensibilidad y el amor de muchos anónimos de esta historia, encabezada por el Dr. Pablo Boetsch, director del Hospital, de sus colaboradores inmediatos como la Cra. Beatriz Trombetta, el Dr. Julio Peretti, auditor médico quien coordinó la asistencia y los enlaces médicos con las autoridades sanitarias en Montevideo, del cuerpo médico que participó en la compleja intervención quirúrgica, del cónsul del Distrito Córdoba, Sr. Carlos Castells, del Ministerio de Salud de Uruguay que remitió regularmente las drogas oncológicas necesarias para el tratamiento y la FAU que realizó el traslado de Juan Mateo.

En una sociedad donde los medios nos asolan diariamente con pálidas: denuncias a malos funcionarios, burócratas perezosos o ladrones, es bueno premiar, aunque sea con la mención, a quienes participan de estas pequeñas historias que afortunadamente se repiten y a diario pasan inadvertidas. Y son inadvertidas sin que reparemos que son parte de nuevos hábitos y conductas que vienen de abajo, del contacto con el dolor y las necesidades, conductas que se abren paso en la conciencia y la práctica cotidiana que quieren desplazar el «no te metás», la insensibilidad paralizante y el individualismo egoísta e insano, por la solidaridad, esa mano invisible que ata destinos y voluntades para marchar hacia una sociedad distinta, más justa y humana.

Juancito regresó a Uruguay con mal pronóstico. Como siempre, desde el dolor y la tragedia, emergen las experiencias que nos hacen madurar y ver el mundo con nuevos ojos: los de la esperanza. Así nos lo enseñan los protagonistas de esta pequeña historia.

Estos gestos, a menudo son desplazados e ignorados por los medios masivos. Para ello basta con una bataclana deslizándose eróticamente por un caño o un puñado de holgazanes y mediocres encerrados en una casa con esos únicos «valores» que pueden exhibir a una audiencia cautiva que se cuenta por millones.

Pero están las otras historias, las «mínimas» como alguien quiso llamarlas o como la que vive Juan Mateo y quienes optaron estar junto a él en esa suerte de regazo solidario. Paradójicamente no son noticia, ni sus personajes llenan la pantalla de la tele. Pero igualmente son parte de un reality con otros contenidos «que crece desde el pie», no pasa por la tele, ni inspira a los fabricantes del raiting.

La política, que es el único y superior instrumento para mejorar el bienestar de la gente y sus relaciones, no siempre alienta estas conductas ni se nutre de ellas. En este caso el Gobierno Municipal de Córdoba, el Estado uruguayo a través de sus organismos como la Cancillería y Salud Pública, estuvieron donde hay que estar: junto a la gente. Y esto también demuestra que algo nuevo está pasando…

JORGE EIRIS – CORDOBA (RA) – [email protected]

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