Cádiz aplaudió a "Cuentos de hadas"
Cádiz, España
Las expectativas que había despertado la presentación del elenco de El Galpón –cuyo excelente quehacer teatral es bien conocido por el público gaditano– se vieron felizmente colmadas con las dos representaciones que hizo aquí el lunes y martes, de la laureada Cuentos de Hadas, de la joven autora Raquel Diana.
El estreno refrendó la alta calidad del teatro uruguayo («una fija» para los espectadores gaditanos en las ediciones del FIT, que han visto a El Galpón, a la Comedia Nacional y al Teatro Circular) y fue –nuevamente– testimonio del cariño y de la admiración de los habitantes de la «Tacita de Plata» (nombre tradicional de Cádiz) hacia los venidos de la «Tacita del Plata».
Largos aplausos las dos noches y elogios en la prensa, evidenciaron la buena recepción de la obra.
5 + 2 minutos de aplausos
Cuando el lunes en la Sala Central Lechera se apagaron las luces al final de Cuento de Hadas, un poderoso y unánime aplauso brotó de los espectadores que colmaban el graderío de esta pequeña sala, antigua planta envasadora de leche. Era el agradecimiento de un público emocional al brillante trabajo de tres actrices: Sara Larocca (en el papel de Carmen), Graciela Escuder (en el de Maruja) y Mariella Fierro (como Blanca).
Durante cinco minutos el aplauso no cesó ni disminuyó en volumen, punteado por silbidos y «bravos». Cuando «Carmen» anunció que el director, Juan Carlos Moretti, y la autora Raquel Diana, «están con nosotros» y éstos se situaron en el proscenio, el aplauso se reanudó por otros dos minutos.
Como la información «boca a boca» es una constante en las sucesivas ediciones del FIT, es seguro que la concurrencia a la segunda y última función de la «galponera» Cuento de Hadas desbordará las instalaciones de «La Lechera».
El triunfo de la sencillez
«Por fin una obra que me emocionó porque la entendí desde el principio». «Al fin personajes sencillos, que son como nosotros». Estos dos comentarios, pronunciados por una joven universitaria, el primero, y por un joven empleado bancario, el segundo, revelan las razones del éxito de Cuento de Hadas entre el numeroso público joven que –junto con muchos mayores– colmó anoche «La Lechera».
«Cuando una obra es buena, te emociona, te llega; no importa que la trama sea sencilla, que no tenga complicaciones. A mí me importa que me emocione, no que tenga mucha escenografía», señaló a LA REPUBLICA María Jesús Rodríguez, estudiante de Letras y autora del primer comentario.
Para el bancario José Luis Vidal Pérez, «lo que me gustó es que con tres personajes te cuentan una realidad. Con la historia de Blanca –que lo que quiere es contarme el cuento de Blancanieves– me enteré más del Uruguay y de lo que allí pasó que con esas historias de personajes torturados y acosados que no viven normalmente sino que son un saco de problemas psicológicos y cuyo mensaje es, a veces, tan complicado que no me entero. Estas mujeres son como las de mi familia».
Otros asistentes al XV FIT (éstos, gente del teatro) destacaron «la sencillez de un montaje lleno de contenido» y «cómo se cuenta lo que pasó en muchos años a base de pequeñas anécdotas cotidianas».
Pero para otros participantes del FIT, se trata de «una obra vieja en su concepción y estilo». «Recuerda mucho el teatro de los 50 y 60″. Para varios de ellos «ya pasó el tema de las dictaduras y los desaparecidos; hay que ocuparse de otras cosas y no hacer mensaje político panfletario».
Elogio de la prensa
A la mañana siguiente, «Diario de Cádiz», el único diario local que incluye críticas sobre las obras representadas en el FIT, le otorgó cuatro estrellas (de un máximo de cinco) a Cuentos de hadas, en una reseña firmada por Javier Miranda.
La nota comienza recordando «los buenos momentos dados al FIT por el teatro uruguayo», señalando expresamente a El Galpón, a los «nunca suficientemente bien ponderados Circular de Montevideo y Nidia Telles (y su monólogo sobre Madame Curie)».
«Todos parecen compartir –dice el crítico– el gusto por un teatro más basado en los personajes que en los efectos escenográficos o luminotécnicos y dotado de esa cualidad tan rara de encontrar en los escenarios de hoy en día como es la calidez humana».
Tras señalar que «la autora Raquel Diana consigue el prodigio de condensar (la temática de la obra) en setenta minutos breves pero intensos, con una capacidad de síntesis admirable», Javier Miranda termina subrayando la labor de las tres actrices, «ejecutada con una autenticidad que hacía olvidar que aquello era teatro y que esa vida que ellas defendían estaba realmente en escena».
Compartí tu opinión con toda la comunidad