Canciones para Patricia, Valentina y toda una lista de gente extraña
El verde de su mirada hipnotiza. Sus labios rojos, y sus manos de cuatro dedos, algo similar a una aleta de pez también. Ella está abrazada a un hombre que se muestra de espaldas el cual viste un traje solemnemente negro y dibujado sin tanto brillo y color. Pero lo que más atrae son los ojos verdes de aquella mujer, mimetizados con su piel.
«Es un disco muy acuático, con temas muy acuáticos», dijo Bob Sónico, guitarrista y creador natural de la esencia de la mística de la tapa del álbum «Neptunia».
Explicó el porqué del llamativo color verde y afirmó que «fue parte de un proceso, una búsqueda del color que nos llevó mucho tiempo, muchas pruebas». Casi tantas pruebas como seguramente habrá llevado plasmar en la grabación los quince temas y cuatro canciones extras (bonus tracks) de «Neptunia». Gabriel Lagos, -más conocido para el mundo Supersónico como Joe Sónico-, confirma lo que suponíamos.
«Vamos investigando la música», declara al ser consultado por la variedad de sonidos que presentan sus canciones. Así se muestran The Supersónicos. Con una larga carrera a cuestas donde Joe dice que «hicimos el camino» y «no le debemos nada al rock nacional» explicando el desprendimiento de su música a lo que se hace actual y anteriormente en nuestro país.
La banda de los hermanos Lagos no desperdicia riff de guitarras y sonidos estridentes casi sacados de una revista de cómics para hacer su música. «Tenemos incorporado el espíritu y las reglas que había para hacer en el pasado la música de las series y películas de los 50 y 60″, explica Joe.
Destaca que en este último disco «es donde usamos menos estos recursos», y mencionó la importancia de la labor creativa de Bob (guitarras) al «traer melodías puras a la banda». Aclara que en materia musical «no vamos para atrás, sino que también vamos para adelante y mezclamos los sonidos del pasado con los contemporáneos».
Guitarras sónicas
«El sonido de guitarras es el rock para nosotros, por eso reivindicamos el sonido del rock puro», explica Joe. Las guitarras se tornan un accesorio fundamental para la música del histórico grupo uruguayo.
Son el nexo entre el redoble gastado y las imágenes cinematográficas que envuelven de una asombrosa velocidad el paso del tiempo que se detiene en la esencia de aquel cine inocente, de platillos voladores plateados y trajes espaciales brillantes.
La música pasa a tomar un color especial, eléctrico, lejano y conceptual. «Neptunia» nunca desciende del ritmo permitido para introducirse en el mundo sónico. Un extraordinario bonus track, que ocupa el decimosexto lugar del disco y que se complementa con sus tres siguientes canciones demuestran esa esencia. Hasta un «beatlero» tema llamado «Nepstonia», con la sencillez de una guitarra que no hace más que mostrar las virtudes de un par de acordes, sencillos y sucios, y una voz que repite una y otra vez el nombre de la canción, sirven para lograr ese sonido tan particular. «Patricia», que tanto hace acordar a su también tema con nombre de mujer «Valentina» de anteriores trabajos, hace esperar un tema suave y de amor, pero nos deslumbra con un eléctrico tema de desamor.
Así transcurre la obra, con canciones siempre arregladas con ese toque bizarro, que dice Joe «no molesta que así nos cataloguen», y que parece desprenderse de cualquier cosa conocida o por conocer. No vamos a decir que es un gran disco, tampoco podemos afirmar lo contrario porque nada parecido puede servir para comparar a esta banda, a este disco, a este mundo, verde, acuático, eléctrico y Supersónico. *
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