QUINTO CONGRESO INTERNACIONAL DE CULTURA Y DESARROLLO

En protección de la diversidad cultural

El viceministro de Cultura de Cuba, Fernando Rojas, fue el encargado de entregar al director general de la Unesco, Koichiro Matsuura, la ratificación de la Convención sobre la protección y promoción de la diversidad de las expresiones culturales, aprobada por la Unesco en 2005 y aceptada por sesenta países, y de la Convención para la salvaguardia del patrimonio cultural inmaterial, aprobada por la Unesco en 2003 y aceptada por setenta y siete países. «Matsuura agradeció mucho el apoyo de Cuba, que servirá para fortalecer estas convenciones», informó Rojas en un encuentro con periodistas realizado ayer miércoles adelantando que «estos dos textos de la Unesco tienen un especial interés para los países del Sur, que encuentran en ellos una forma de proteger expresiones culturales que de otra forma estarían condenadas a desaparecer». El ministro explicó que su ministerio ha realizado un Atlas Etnográfico cubano que recoge bailes, tradiciones, comida, lenguas y todas las demás expresiones culturales, a menudo minoritarias y muy desconocidas, presentes en el país «para que no desaparezcan con la excusa de que no se conocen». Este trabajo será presentado en la Conferencia General de la Unesco que se realizará sobre el fin de este año. «Queremos que estas riquezas sean patrimonio de todos los ciudadanos», manifestó Rojas.

Por otra parte, Cuba presentó a la Unesco su Quinto Congreso internacional de Cultura y Desarrollo que se celebra cada dos años en la nación caribeña y está dedicado a la «defensa de la diversidad cultural.

Del 11 al 14 de junio, casi un millar de personas de más de sesenta países acudirán a La Habana para participar en este evento que desea garantizar la preservación de la cultura de todos los pueblos en un mundo globalizado. Los cantautores Silvio Rodríguez y Pablo Milanés, la bailarina Alicia Alonso y el presidente del prestigioso Festival Internacional de Cine Cubano, Alfredo Guevara, firman la convocatoria de este congreso.

La «relación entre cultura y desarrollo» impulsada por la Unesco y «asimilada» por Cuba fue la «inspiración» de este congreso, subrayó el embajador de La Habana ante la Organización de la ONU para la Educación, Ciencia y Cultura (Unesco), Héctor Hernández.

En otro orden, el el poeta y narrador cubano Víctor Casaus citando a su amigo Silvio Rodríguez dijo que «el sueño se hace a mano y sin permiso» durante una conferencia realizada ayer sobre la trascendencia histórica de la Nueva Trova. El también guionista de cine se refirió durante un debate aquí a la inexcusable misión de la poesía y la canción como una forma de ayudar a consolidar una revolución o todo cambio social en cualquier parte del mundo.

Sin el verbo o la estrofa cantada estos procesos sociales quedan incompletos, puntualizó Casaus.

Enalteció también el compromiso de la Nueva Trova desde sus inicios hace más de 35 años con la autenticidad, la imaginación y la realidad de una Revolución a escasas noventa millas del imperio más temible de la historia.

La esencia misma de esta trova no ha sido la canción contemplativa, sino su lucha contra toda forma de banalidad y mal gusto, afirmó.

El actual director del Centro Pablo de la Torriente Brau explicó la incidencia de esta forma de hacer música con la realidad circundante y su incuestionable vigencia a través del tiempo.

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