TEATRO PARA PAJAROS, DE DANIEL VERONESE, EN EL TEATRO DEL PUEBLO

El misterio de las aguas transparentes

Es posible que el lector, en su estadía en Buenos Aires, haya visto de Daniel, por ejemplo, «Un hombre que se ahoga» y se haya sentido desconcertado por esa especie de Chejov visto en negativo. Es fácil de captar dentro de la obra de Veronese; pero comprendemos que sola, sin referencias laterales, puede causar cierta perplejidad en el espectador desprevenido. Es de lamentar; como es de lamentar también que de los dramaturgos argentinos contemporáneos Veronese es el menos conocido en nuestro medio. Eduardo Pavlovsky y Eduardo Rovner han sido representados por buen número de sus obras ­se anuncia el estreno de «Telarañas» en Montevideo; Rovner estrenó «Volvió una noche» en esta ciudad (dirección de Jorge Denevi) y ha conocido el favor del público con «Cuarteto» (dirección de Sergio Renán), más recientemente «Cuarteto de Aniversario» (dirección de Patricia Yosi), «Compañía», «Sueños de náufrago». De Rafael Spregelburd se ha visto «La extravagancia» (dirección de María Dodera), «Raspando la cruz» (dirección de Rubén Coletto) y alguna otra cuyo nombre no recordamos; de Alejandro Tantanián tenemos nada menos que un Florencio («Juego de damas crueles», dirección de Mariana Percovich) y ahora «La tercera parte del mar», en El Galpón, dirección de Gerardo Begérez); Javier Daulte está adecuadamente representado por «Nunca estuviste tan adorable» (dirección de Alvaro Correa), aún en cartel. En cambio de Veronese se dieron dos obras, «Conversación nocturna» y «Mujeres soñaron caballos», que, con todo respeto por el evidente esfuerzo de los realizadores (Juan Graña y María Azambuya), no acertaron con el tono del verbo de Veronese.

Sin embargo, pese al relativo fracaso en nuestro medio de ambas piezas, creemos que Daniel es uno de los más valiosos dramaturgos de su generación. Es un trabajador incansable, y debe haber escrito ya, antes de los 50, unas veinticinco o treinta piezas; no parece asignar demasiada importancia a nada de lo que hace; de nada se queja ni se reprocha; su humor es sencillo y uniforme; su talante, benevolente, no deja adivinar los abismos metafísicos que suele ofrecernos, como un sencillo ramillete de flores silvestres recogidas en la orillas del Averno. El diálogo con él es fácil y fluido, tan fácil y fluido como en sus piezas…que siempre llegan a un punto donde la facilidad y la fluidez se transforman en un enigma tenebroso. Un misterio de aguas transparentes, porque Veronese rehuye parecer profundo; pero, por eso mismo, un misterio más inquietante.

Hemos leído recientemente algunas de sus piezas, reunidas en dos tomos bajo el título común «Cuerpo de prueba» con prólogo de Jorge Dubatti, que transcribe diversas opiniones sobre Veronese. Transcribiremos aquellas que compartimos totalmente y que, además, definen, para el lector uruguayo, «Teatro para pájaros». Ricardo Merkin (actor): «…Daniel es un personaje: cuando lo ves te parece angelical, pero cuando empezás a leer sus cosas es lo más parecido a Mefistófeles…» Lorenzo Quinteros: «No se puede hacer Veronese desde el naturalismo… La historia tiene que cerrarla el espectador, deja siempre algo sin contestar… Alejandro Tantanián: «El teatro de Daniel es un espejo cóncavo que refleja lo cotidiano pero desvirtuado… El teatro burgués pretende que el realismo es la verdad. El Periférico, desde su nombre, está corrido de ese lugar central donde se supone que la realidad tiene que ser vista por una sola lente». Rubén Szuchmacher: «Qué catástrofe si Daniel no estuviera en el teatro argentino… Veronese está hablando permanentemente de cosas muy reconocibles, pero son cosas dichas desde otro lado… Lo que tiene la obra de Daniel es que se permite transitar por el misterio… Lo fascinante en la dramaturgia de Daniel es que no se ve el procedimiento….» Rafael Spregelburd: «…Sus textos tienen algo de fatalidad, que los hace muy atractivos, secos, medio desalmados. Eduardo Pavlovsky: «…Quiero destacar en Veronese la sencillez. La obra de Veronese es oscura en la medida en que hay zonas de la vida que tenemos que aceptar que no entendemos…»

«Teatro para pájaros» es todo eso. A propósito de un ensayo de teatro, lo real entra y sale de la fantasía y de la imaginación. Todo es comprensible, inmediato, diáfano…y profundamente misterioso. El misterio de las aguas transparentes. Sólo tienen que verla. *

TEATRO PARA PAJAROS, de Daniel Veronese, con Laura López Moyano, Leonardo Sagesse, Malena Figó, Diego Gentile, Paola Barrientos y Lautaro Delgado. Iluminación de Gonzalo Córdova, escenografía y dirección de Daniel Veronese. En teatro del Pueblo, Avenida Roque Sáenz Peña 943, Buenos Aires.

«El teatro burgués pretende que el realismo es la verdad. El Periférico está corrido de ese lugar central donde se supone que la realidad tiene que ser vista por una sola lente».

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