La primavera de Kata Kymbée
Luego de un prometedor entreno en el teatro de La Candela, el 6 de setiembre de 1991 con Museo de atrocidades, el grupo teatral Kata Kymbée presentó una obra más ambiciosa, La pasión de Leonardo, sobre Leonardo da Vinci (1992) para alejarse del teatro durante ocho años y regresar con esta presentación del grupo Una rara flor azul. Kata Kymbée es un modesto nombre colectivo que corresponde, antes casi totalmente y totalmente ahora, a Miguel Angel Altamirano y Laura Renzi, que hace pocos meses comenzaron a trabajar de nuevo en teatro con alumnos del liceo de El Pinar, que se presentan ahora con el nombre de Una rara flor azul. Sin menospreciar los aportes de quienes integraron el grupo en 1991 y 1992, encontramos en esta presentación exactamente los mismos méritos, nada frecuentes, del estreno del grupo con Museo de Atrocidades.
También ahora, curiosamente, podemos decir sobre Una pequeña flor azul lo mismo que escribimos a proposito de aquella obra: «… actúan con la seguridad y el aplomo de quienes saben lo que hacen, de quienes tienen fe en lo que hacen. Se siente… el trabajo y el entusiasmo, bajo la forma de los controlados desplazamientos, de la cuidadosa elección de las palabras, de la concepción del espectáculo como una totalidad homogénea…. encontramos una exploración de la conducta humana , una actitud indagatoria, crítica, cuestionadora…».
Todo aquello era un comienzo, y la experiencia ha iluminado este regreso. Ahora Altamirano-Renzi agregan la experiencia. Son más hábiles en desorientar al espectador, en atraerlos sobre falsas pistas, como ese desmadejado comienzo donde creemos estar ante una representación escolar de fin de año. Pero el título da la buena pista: el «nos», escrito con minúscula, es algo, el «otros» es más y el «nosotros» es todo. Con un concepto ambientalista de la creación, Altamirano y Renzi piensan que debe partirse del hombre común y corriente y que el arte o bien es una obra de todos, a ser realizada por todos y accesible a todos, o no es de nadie ni para nadie.
Algunas señales aparecen: el cuidado vestuario, con reflejos de plata, la buena sincronización de los movimientos, algunos toques de humor. Poco a poco las bromas dejan paso a las veras, y la obra empieza a desplazarse hacia un rumbo desconocido, recolocando a los espectadores en un ángulo de visión completamente nuevo; Altamirano y Renzi logran proporcionarnos nuevos ojos –o nuevos lentes– y a partir de ese momento nada es común, ni conocido y correlativamente vemos un mundo muy extraño, lleno de sombras y de luces, misterioso y patético, en el que al fin nos vemos a nosotros mismos, como en un espejo. El travestismo actúa por momentos como hilo conductor. Su mensaje no es una apología, sino una metafísica: podemos tener dos o más identidades; somos lo que hacemos; la vida crea al hombre, el espíritu objetivo a la consciencia.
nosOTROS está hecho con elementos accesorios simples pero muy cuidados. Así, la banda sonora (Laura Renzi) y el vestuario, la estructuración de la pieza donde, muy hábilmente disimulados, hay cabeza, tronco y extremidades, progresión y desenlace. No menos valioso es el adiestramiento y motivación de los jóvenes actores, cuyas condiciones han sido desarrolladas con todo acierto y que muestran el material, todavía en agraz, de muy buenos actores. Para Kata Kymbée es un nuevo nacimiento por manos ajenas: todo está, de nuevo, en el punto de partida, en la eclosión de una pequeña flor azul.
nosOTROS, por el grupo «Una rara flor azul». Con Javier Zubillaga, Stella Márquez, Leticia Toche, Andrés Duarte y Laura Renzi. Escenografía y musicalización de Laura Renzi, puesta en escena de Laura Renzi y Miguel Altamirano, dirección de Miguel Altamirano. En Puerto Luna, Julio Herrera y Obes 1239.
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