Muerte súbita, en La Candela

Después de Humberto Robles, autor de «El ornitorrinco», Sabina Berman, también mexicana, con su «Muerte súbita», ocupa en escenario de «La Candela». Como en aquella pieza, aparece, antes de comenzar la acción y en toda su segunda mitad, el Eros entre personas del mismo sexo. Es posible que todo tema tenga su público; pero debemos aclarar que, como teatro, «Muerte súbita» no tiene relación alguna con «Los lirios» («Les feluettes») de Michel Marc Bouchard, «La ciudad cuyo príncipe es un niño» de Henry de Montherlant o «La muchacha de los ojos de oro» de Balzac.

En medio de la pareja, no muy bien avenida, que forman Gloria (Mercedes Pallares), una locutora y Andrés (Ernesto Liotti) un escritor, irrumpe Odiseo (Hugo Falero) que regresa de la cárcel. Para que todos sepan qué pasó y qué va a pasar, de buenas a primeras «Odiseo» llama «Penélope» al novelista: Esta declaración de principios no le impide seducir muy rápidamente a Gloria, que, justo es decirlo, arranca un tanto insatisfecha con el dúo de gemidos, sin resolución, de la primera escena. La cópula está por culminar, siempre gimoteada, cuando reaparece Andrés, que para conveniencia del libreto salió al parque a hacer jogging. Se ausenta Gloria y sigue una larga tentativa de reconciliación física entre el novelista y el delincuente, que hace crisis cuando empuñan cuchillos de mesa (Andrés – Penélope) y una sevillana (Odiseo), armas que son indudables símbolos fálicos, por si el lector no lo ha advertido. Como es de prever, en ese mundo la mujer es desdeñable, por tontuela; sólo los hombres tenemos nervio, peso, pasión. Vivimos bajo la ley del deseo. La pieza termina porque todo tiene un fin, y nada ha sucedido: no hay «muerte súbita» ni muerte alguna.

Los defectos de la pieza no nos permiten juzgar ni la puesta en escena (Stella Rovella) ni la interpretación. Nadie parece muy convencido: sobre el escenario y sus adyacencias; tampoco encontramos convicción en la platea. *

 

MUERTE SUBITA, de Sabina Berman, por grupo teatral XXI, con Ernesto Liotti, Mercedes Pallares y Hugo Falero. Escenografía y vestuario de Lorena Lungo y Rosalía García, luces de Nicolás Ausserbauer, sonido de Diego González y Paulo García, dirección general de Stella Rovella. En teatro de La Candela, Ellauri 308, tel. 7123227.

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