"LOS TRISTES", DE ANGIE OÑA, EN EL TEATRO DE LA CANDELA

Feliz cumpleaños, tristeza

«¿Cuál es la receta para amar cuando la vida duele?», «Anhelando el orgullo de merecer la vida», «el dolor te arrastra de los pelos», «hoy la vida parece un dibujo inmenso que otro dibujó por mí». Inútil preguntar por qué amar es con receta y no con libreto o mediante improvisaciones, cómo y dónde «duele» la vida, qué es merecerla y quiénes no la «merecen», por qué el dolor nos toma de los pelos y no de la garganta, etcétera.

La autora parece ignorar que el teatro es arte y que su materia es la palabra, palanca que, bien usada, mueve un mundo, y que aquí se suelta como al voleo.

Diversos episodios muestran una relación entre los agonistas que a veces parece incomprensible, otras inexistente y otras conflictual. Beben, comen la torta, ella lo embadurna con la crema, él la baña con una botella de champagne; hay una escena, cuya audacia todos admiramos, en que Bruno va al baño para luego informarnos que se limpió con la toalla. La pieza tiene modelos cercanos: el absurdo a lo Ionesco de las primeras obras de Angie Oña cedió el lugar aquí a una atmósfera a lo Daniel Veronese, en obras como «Mujeres soñaron caballos» o «Teatro para pájaros». Esa línea pretende un absurdo más terrenal, menos estratosférico que el de «Rinocerontes» o «El peatón del aire»; pero queda en el espectador una incómoda sensación de gratuidad, como si la autora no tuviera nada que decir. *

 

LOS TRISTES, de Angie Oña, con Adriana Dos Reis y Nelson González. Música de Pollo Píriz, vestuario de Ana González, escenografía de María de Vera, iluminación de Martín Blanchet, dirección de Angie Oña. Estreno del 9 de mayo, teatro de La Candela.

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