Murió el pianista y compositor Andrew Hill

Uno de los más originales músicos de jazz, Andrew Hill, falleció a los 75 años en Nueva Jersey después de sobrellevar un cáncer que se le detectó en 2004. Hace pocas semanas había sido galardonado por sus contribuciones a la música y la cultura de los Estados Unidos (honor que en épocas anteriores le había correspondido a Duke Ellington, Dizzy Gillespie y Quincy Jones, entre otros) y en mayo iba a recibir un doctorado en jazz de la célebre Berklee College of Music.

Hill nació el 30 de junio de 1931 en Chicago, contrariamente a lo afirmado en varios textos que aseguraban que era haitiano o jamaiquino nacido en 1937. De niño iba con su padre a los teatros a escuchar a Earl Hines, Fats Waller y Albert Ammons, todos pianistas, y después reproducía en el teclado lo que escuchaba. Lo mismo hizo con los discos de Bud Powell, Thelonious Monk y Art Tatum. A los quince años estudió composición y armonía con Paul Hindemith, trabajó en diversos locales acompañando a cantantes como Dinah Washington, Al Hibbler y Johnny Hartman y en 1961 se radicó en New York.

Trabajó con Sam Rivers, Bobby Hutcherson, Jackie McLean y Walt Dickerson. Estando con Kenny Dorham conoció al saxofonista Joe Henderson, quien lo llevó en 1963 a grabar a los estudios fonográficos del sello Blue Note.

Allí empezó la fenomenal carrera discográfica (algunos discos realizados en los años cincuenta en Chicago no concitaron ningún interés) que iba a llevar a Hill al primer plano de la atención de los jazzófilos.

Los siete CDs que figuran en The Complete Blue Note Andrew Hill Sessions (editados por Mosaic), registrados entre noviembre de 1963 y marzo de 1966, representan la cumbre de su actividad como pianista, compositor y director. Acompañado por una constelación de estrellas que incluyó a Freddie Hubbard, Sam Rivers, Joe Henderson, Eric Dolphy, Richard Davis, Roy Haynes, Elvin Jones y un portentoso baterista de dieciocho años llamado Tony Williams, el notable músico demostró ser un cerebral creador que llevaba naturalmente sus conceptos del clásico bebop al campo vanguardista del free jazz.

Hill continuó grabando asiduamente durante las décadas siguientes, fue profesor de música en la Portland State University y dictó conferencias y clases maestras en colegios de todo el país. Su álbum Dusk (sello Palmetto) fue elegido como mejor disco del año 2001 en la encuesta de críticos de Down Beat. Su último CD, Time lines, de febrero de 2006, a pesar de haber sido producido en plena enfermedad terminal, fue saludado por la crítica como una muestra de auténtico jazz acústico improvisado a lo largo de ocho nuevas obras compuestas por la inagotable fertilidad creadora del director. *

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