MURIO EL GRAN MAESTRO DEL VIOLONCHELO, EL RUSO MSTISLAV ROSTROPOVICH

Hombre controvertido y brillante

Su muerte supone una «gran pérdida para la cultura rusa», lamentó el presidente ruso, Vladimir Putin, en conferencia de prensa. La Duma (cámara baja del parlamento ruso) observó un minuto de silencio al conocerse la muerte del músico, considerado el mejor violonchelista de la segunda mitad del siglo XX. Rostropovich será enterrado en el cementerio Novodevichi de Moscú, al igual que el ex presidente Yeltsin, según fuentes del entorno del músico citadas por la agencia Ria Novosti. Descansará así junto a grandes personalidades rusas como los compositores Dmitri Shostakovich y Serguei Prokofiev, sus maestros, los escritores Anton Chejov, Nikolai Gogol y Mijail Bulgakov y el cantante de ópera Fedor Chaliapin.

Rostropovich estaba enfermo desde hacía meses, recibía tratamiento contra el cáncer y últimamente había pasado varios períodos en el hospital. En febrero fue hospitalizado para ser operado de un tumor en el hígado y el 27 de marzo se le vio pálido y cansado en televisión durante la celebración de su cumpleaños en el Kremlin, con una gran fiesta con quinientos invitados entre los que se encontraban el presidente ruso y el azerbayano, Ilham Iliev. «Me siento el hombre más feliz», declaró en esa ocasión.

Nació en Bakú y estudió en Moscú con los maestros Dimitry Shostakovich y Serguei Prokofiev, y tuvo una brillante carrera en todo el mundo después de haber sido censurado en la Unión Soviética en 1974. Rostropovich y su esposa, la soprano Galina Vichnevskaya, cayeron en desgracia al recibir en 1970 en su casa de campo al escritor disidente Alexander Solyenitsin. Rostropovich también tomó partido por él en una carta al dirigente soviético Leónidas Breznev. Fue víctima de represalias, por lo que emigró a occidente en 1974. En 1978 los soviéticos le retiraron la nacionalidad. En 1989, al caer el Muro de Berlín, saldó sus cuentas tocando a Bach al pie del muro, gesto que le permitió, según explicó él mismo, «reconciliar las dos partes» de su corazón.

En 1990 fue rehabilitado por Mijail Gorbachov y regresó a Rusia, primero de gira con la orquesta sinfónica de Washington, que dirigía entonces, y más tarde para defender la joven democracia rusa y apoyar a Boris Yeltsin en 1991 ante un intento golpista. La foto de Rostropovich con un fusil en lugar de su violonchelo ante la Casa Blanca (antiguo edificio del parlamento en Moscú) dio la vuelta al mundo. Rostropovich y Vichnevskaya, que cuentan entre sus amigos a reyes y dirigentes occidentales, son personajes controvertidos en Rusia. «Muchos de sus compatriotas los detestan abiertamente y están celosos de su éxito, su riqueza y su talento.

Muchos no pueden perdonarles su valentía», explicó recientemente a la AFP el cineasta Alexander Sokurov, que rodó un documental sobre la pareja.

Las relaciones de ambos con el mundo musical ruso estuvieron salpicadas de escándalos en los últimos años: contratos rotos en el último minuto o promesas de no actuar en Rusia irritaron a algunos. «Ciudadano del mundo» y «profundamente ruso», capaz de «reírse de sí mismo y del mundo», también «lloró como un niño leyendo las malas críticas sobre sus conciertos en la prensa rusa», recordaba recientemente la pianista y amiga Vera Gornostayeva. *

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