Tiene la Palabra
Coincido con el doctor Daniel Lamela
Señor Director de LA REPUBLICA
Dr. Federico Fasano Mertens
* Leo con gran satisfacción en el diario que usted dirige con fecha sábado 21 de abril de 2007, que el señor Daniel Lamela llama a darse un baño de «humildad» a los colorados por su mala gestión de gobierno y como consecuencia la derrota.
Pienso que es muy valiente de su parte al salir a decir con tanta claridad como él lo hace, en una declaración excelente siempre, claro, a mi gusto yo también soy colorado y he sentido una vergüenza total del fracaso y peor todavía, no salir a pedir perdón por esta mala gestión.
Pienso que al igual que critico a los colorados estoy en la misma situación con los blancos, pues el Frente Amplio no ganó, perdieron los blancos y colorados.
Con fecha jueves 22 de marzo de 2007, salió en su diario una nota enviada por mí que usted publicó, en la cual mi opinión se acerca bastante a la del doctor Daniel Lamela, en la que opino que no es malo ni deshonroso reconocer errores como acá sucedió.
Estoy seguro que estos partidos están a tiempo de corregir esta política de callamiento para no auto-flagelarse, pienso que todo sería al revés.
Gran pena siento por esta posición de no auto-censurarse, pienso que eso será lo valiente.
Agradeciéndole al señor Director Federico Fasano nuevamente esta publicación.
Atentamente
JOSE LUIS CABAL – CI: 955.516-7
Corsarios del asfalto
Señor Director de LA REPUBLICA
Dr. Federico Fasano Mertens
* Los funcionarios de Autoparque demuestran una abierta desconsideración e irresponsabilidad respecto de las instituciones extraoficiales, principalmente las instituciones religiosas.
Se asemejan, en ese sentido, a aquellos resentidos antirreligiosos, como por ejemplo los vándalos argentinos agresores de una sala religiosa de la esquina de 18 de Julio y Yaguarón, en la tarde del 9 de marzo.
En pleno conocimiento de la realización de un trascendental acto religioso católico –relacionado con la primera visita del Papa Juan Pablo II a nuestro país, como así también respecto del fallecimiento del mismo –encabezado por el arzobispo de nuestro país, monseñor Cotugno– en la Universidad Católica, hacia allí se dirigieron las andanzas de la grúa municipal, con la finalidad de capturar y castigar a los asistentes de aquel acontecimiento.
Fue en verdad un auténtico agravio contra la fe católica… una verdadera agresión contra los sentimientos religiosos de nuestro pueblo.
Ante nuestras protestas y argumentos, se nos respondió con el silencio y una cínica sonrisa.
Autoparque bien se ha hecho merecedor del calificativo de «corsarios del asfalto».
Merece citarse un escandaloso caso suscitado en el mes de enero de 2001, cuando habiendo llevado a mi esposa al consultorio del Dr. Mario Jorge Gente, en la Avda. Bulevar España casi Luis de la Torre, estacioné mi vehículo en la esquina de Luis de la Torre y Bulevar España durante dos minutos.
Mi esposa casi no podía movilizarse debido a una leucemia que poco después de un año provocó su deceso. Un testigo presencial del caso informó a la cuadrilla municipal que se hizo presente en ese momento, haciendo oídos sordos.
En aquella oportunidad, también hizo caso omiso el señor Felipe Martín, de la IMM.
Un taximetrista que nos auxilió en esta noche del 2 de abril, nos relató otra inhumana acción sufrida recientemente por su propio padre.
Es evidente que Autoparque tiene predilección contra el espacio frente a la Universidad Católica, constándole que sobre la calle Estero Bellaco existe riesgo bien probado de robos y daños contra los automóviles.
No existen de parte de «los corsarios del asfalto», miramientos ni consideración alguna para con la ciudadanía, procediéndose con ensañamiento y verdadero bandolerismo.
Es imprescindible que la Intendencia de Montevideo establezca una solución coherente para un lugar sumamente concurrido de la mañana a la noche… y que despierta los apetitos sancionadores de los componentes de la gavilla de la grúa.
JOSE LUIS AZAROLA SAINT -C.I. 875.196-0
El turf debe recordar al autor de La Cumparsita
Señor Director de LA REPUBLICA
Dr. Federico Fasano Mertens
* De pronto muchos «burreros» nuevos no lo sepan, el autor de La Cumparsita Gerardo Matos Rodríguez, supo ser un turfman de ley. Al cumplirse 90 años de la genial creación musical, Himno del Río de la Plata para la grey tanguera, bueno es recordarlo.
Don Gerardo durante muchos años tuvo pingos de carrera y tuvo también un haras para criarlos: el Matos Rodríguez cuyos descendientes por un tiempo lo mantuvieron.
Uno de los padrillos que actuaron en sus praderas fue Othello, entre cuyos hijos estuvieron entre otros: Swett Candy, Sweet Temper, Vicuña y una yegua ganadora, Sweet Swall Law, de nombre bastante complicado para gritarla los muchachos de «La Perrera»
Si la memoria no nos traiciona, creemos que la chaquetilla era blanca, estrellas azules, mangas rojas, y hasta mediados de la década del 50 lució en Maroñas. Como dice otro famoso tango … «Tiempos viejos»… ¡pero lindos!
PENNY POST – C.I. 789.675F-6
Aparicio Senatore: no todo está perdido
Señor Director de LA REPUBLICA
Dr. Federico Fasano Mertens
* El viernes 16 de marzo un grupo de vecinos de la Plaza José Pedro Varela junto con su presidenta, la Sra. Nelly de de León le hicieron un homenaje a mi hermano «el Apa» como le decíamos todos.
Digo que parece que no todo está perdido cuando veo que este increíble grupo humano lo rescató con música, y anécdotas del olvido y de su muerte. No tengo forma de expresar lo que significó para los que lo queremos y lo extrañamos tanto, este recuerdo de un barrio que lo rodeó en un abrazo intenso, que no lo dejó irse de la plaza que cuidaba; y para que nadie nunca se olvide de aquel personaje, dejaron grabado su nombre en una sencilla placa de mármol montada sobre ladrillos.
Indudablemente que el Apa se hizo querer, pero hay y hubo muchos como él, que murieron en el anonimato.
Esto es lo que me ha dado tanto consuelo: encontrarme con este grupo maravilloso, lleno de grandeza que saca del anonimato a los que valen.
Lo que pasó en la plaza Varela no solo nos hace reflexionar, sino también que aprendamos todos de esta gente que no deja que las personas se pierdan en el tiempo.
¡Y que suerte para mi hermano haberlos encontrado!
Es un orgullo y una emoción muy fuerte a pesar de que ya no esté, ver su nombre, allí en su plaza, donde jugó en su infancia y pasó su juventud y donde, muchos años después la reencontró trabajando en ella.
Todos los que los queremos les decimos: Muchas gracias.
ADRIANA DEPRAT MAS – C.I. 1.031.987-1
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