Joven novelista argentino ganó la primera edición del Premio Planeta-Casa América
En el marco de una fiesta literaria a la que asistieron autoridades nacionales, diplomáticos, académicos, escritores, representantes diversos del mundo de la cultura y periodistas, Casa de América de España y Editorial Planeta revelaron la identidad de quienes merecieron el codiciado Premio Iberoamericano de Narrativa instituido entre ambas instituciones.
De 618 obras presentadas, fueron seleccionadas 10 finalistas, de entre las cuales un jurado integrado por los escritores Juan Villoro (mexicano), Juan Gossasín (colombiano) y Eduardo Mendoza (español), a quienes se unieron Miguel Barroso y Gabriel Iriarte, directores de las instituciones convocantes, extrajo un primer premio y un segundo.
El merecedor del primero, Pablo de Santis, que apenas supera los 40 años, ha escrito con anterioridad trabajos de narrativa y es particularmente conocido por su literatura juvenil y por los guiones que escribe para la revista de historietas «Fierro», que se edita en su país natal. Hombre sencillo y bastante tímido, en Bogotá de Santis explicó que la afición por las novelas policiales le viene de la infancia, transcurrida en un hogar donde esta literatura era habitual. En el «Enigma de París» este autor se ubica en 1889, durante los preparativos de la exposición universal en la «ciudad luz», a cuyos efectos se construyó la Torre Eiffel. En esa oportunidad, allí se dan cita los principales detectives del mundo, con su parafernalia de herramientas para investigar. Son acompañados por ayudantes que, en general, no entienden mucho de qué va la cosa, pero lo intentan.
El detective mayor argentino no puede concurrir y es su novel ayudante quien tiene que hacerse cargo de una tarea para la que no está preparado.
A partir de este contexto se sucede una serie de hechos que incluyen varios asesinatos que los detectives tendrán que clarificar.
El peruano Alonso Cueto Caballero, un hombre que pasa de la cincuentena, es conocido en el mundo de la literatura y tiene también obra publicada. La novela premiada, «El susurro de la ballena», parte de un encuentro casual de dos ex compañeras de clase y amigas que no se veían desde hacía largos años. Coinciden en un avión entonces dos mujeres: una particularmente obesa, característica que le valía burlas desde la época escolar, y otra delgada y cuidadosa de su apariencia.
Entre ambas afloran los recuerdos, los sentimientos y también los desencuentros, antiguos y actuales.
Alonso Cueto dice haber intentado sumergirse de lleno en el mundo femenino, que reconoce es mucho más complejo e intenso que el masculino, hablando en primera persona, es decir metiéndose en la piel de las protagonistas. Una crítica al mandato social que condena a las mujeres a ser eternamente flacas y jóvenes es otra de las aristas de su trabajo, que logró desconcertar al jurado en cuanto al sexo del autor.
El Premio Iberoamericano de Narrativa Planeta-Casa de América es en el momento el mejor dotado de los que se entregan y se propone estimular la escritura y la difusión de la creatividad de autores hasta ahora no muy conocidos.
Se entregará anualmente, cada vez en una ciudad distinta que será la que obtenga el título de Capital Mundial del Libro, que en 2007 correspondió a Bogotá.
No se revelaron las identidades de los otros ocho finalistas iniciales, entre los cuales uno procede de Uruguay. Con el seudónimo Jeremías Petrus, esta persona presentó un trabajo titulado «Final de seda oscura».
Periodistas de 11 países de Latinoamérica, invitados por editorial Planeta, acompañaron la premiación. A ellos se sumaron profesionales de los medios locales, españoles y otros interesados en un evento que despertó mucha expectativa. *
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