Tiene la palabra
¿Qué tanta manija con Antel?
Señor Director de LA REPUBLICA
Dr. Federico Fasano Mertens
* Desde hace días algunos medios periodísticos (posiblemente no muy agraciados en publicidad de Antel) vienen insistiendo con una prédica desleal hacia el ente de las comunicaciones. El asunto tiene que ver con la nueva guía en versión CD, destinada a empresas o personas que computadora a la vista, pueden recurrir a un moderno sistema de búsqueda de datos en guía.
Algunos medios y varios periodistas «doloridos», siguen dando una «manija» absurda, preguntándose como hará en el futuro la gente que no tiene computadora, para obtener un informe en la guía actualizada.
Aunque integrantes del Directorio lo han aclarado en medios de prensa que los consultaron, varios son los que han corrido la voz entre el pueblo, de que «los que no tienen computadora no tendrán otra vía que la consulta al servicio de guía llamando al 122 de Antel». ¡Todo un absurdo! El CD que puede adquirirse desde ahora, es un anticipo de la tradicional guía libro que se estima estará lista para distribuir en diciembre, una vez concretada la licitación respectiva dado que su edición, no correrá en el futuro por cuenta de la empresa que la confeccionaba hasta el momento.
Guía habrá para todos en diciembre pues, resultando el CD un adelanto y no el único medio de información de todos los teléfonos del país al alcance de los usuarios. Esa es la realidad y punto señores periodistas «doloridos» porque Antel, ¡no les «tira» uno que otro avisito para poder subsistir!
WALTER EL TELEFONICO – BBA 3065
Carta abierta al intendente de Canelones
Señor Director de LA REPUBLICA
Dr. Federico Fasano Mertens
* Ya que por teléfono no he tenido eco por este motivo he escrito esta nota.
– Los seis vecinos de esta esquina estamos al día con nuestros impuestos.
– El mes de diciembre pasó la niveladora por Buenos Aires y el bosque, Lagomar norte, tuvimos siete lluvias torrenciales a abril 2007, no pasó nunca más.
Quizás la pila de arena pedregullo que tienen en Giannattasio y Aéreo Sur no sea suficiente. Tampoco las cuatro máquinas nuevas niveladoras. Tenemos a la orilla del Lago un desagüe de dos cuadras de aguas estancadas y los mosquitos parecen helicópteros. A las 7.00 de la tarde tenemos que entrar dentro de nuestras casas para evitar ser picado por este ejército o ser, a la vez, infestado, especialmente nuestros niños que salen a jugar.
Señor Carámbula lo admiro y lo respeto por su trayectoria.
Por favor… no haga que esta Intendencia se parezca a la anterior.
¿Qué pasó con la lucha en el dengue?
Déjeme seguir admirándole.
LAF – C.I. 732.395-4
Carta abierta
Señor Director de LA REPUBLICA
Dr. Federico Fasano Mertens
* Yo creo que los rupturistas de la historia (es decir los pop-posmodernos) Haber-Peluffo-Achugar-Vignolo-Bentancur y otros, tienen la responsabilidad, o deberían tener la responsabilidad de no aceptar intermediarios en nuestro país del matrizamiento del fin de la historia, el fin del arte, que el «mundo rico» nos quiere imponer.
Nos referimos al matrizamiento de la desidentificación, de la inorgacidad humana, de la amoralidad… que dan como resultado el individuo posmoderno, individuo conglomerado de necesidades pasajeras y aleatorias.
El posmodernismo es el espasmo necesario de un «primer mundo», donde el capitalismo se abisma en la contradicción entre la mayor concentración de riqueza conocida en la historia, y la creciente desocupación, marginación, segregación de minorías, chauvinismo, retorno al fascismo, etcétera.
En ese marco se exporta hacia nuestro continente, por ejemplo, al módico Fukuyama, con su «fin de la historia», «fin de las ideologías».
Y es con esta sustitución de categorías que se propugna «la revolución individualista», «la realización personal inmediata».
También en el campo del arte, el capitalismo (por su poder de cosificar) ha distorsionado su condición de bien de uso, para convertirlo en un bien de cambio, evaluando su utilidad (ver Achugar: «El arte no es gasto, es inversión»).
«Si los hombres de ciencia, amedrantados por los déspotas, se conforman con acumular conocimientos por el conocimiento mismo, la ciencia puede convertirse en un inválido» (Brecht-«Galileo»).
Si los hombres que, en nuestro Uruguay, están al frente de las decisiones sobre el arte, siguen dictaminando qué es arte y qué no es arte, el futuro es complejísimo.
Silvio Rodríguez, el cantante-poeta, nos emociona con su dignidad humanista, cuando nos dice: «Y digo que el que se presta / para peón del veneno/ es doble tonto, y no quiero / ser bailarín de su fiesta»).
La distorsión ontológica y de función histórica del arte, así como de la ciencia (como lo indica Brecht) reproduce hoy, una intuición de nuestro José Pedro Varela: «La política es la ciencia madre porque a ellas se subordinan todas las otras ciencias en cuanto llegan aplicarse».
Es comprobable que el arte puede ser usado a favor o en contra de la humanidad, según los intereses de quienes se apropien de él.
Dice Brecht, por boca de Galileo. «Esos hombres egoístas y brutales, que se aprovecharon ávidamente de los frutos de la ciencia, sintieron de pronto el ojo frío de la ciencia, clavado en una miseria milenaria, pero artificial. Nos cubrieron de sobornos y amenazas».
He citado, en lo anterior, reflexiones de Ruben Yañez, y citaré ahora a Juan Fló, certificando su profunda confianza en la continuidad del arte, primero refiriéndose a los omni-pluralistas (los valetodo-pop-posmodernos): «El omnipluralista de hoy tiene que admitir la presencia de la escena del arte, aunque sea en dosis medidas, de los que sostienen que el arte moderno no es un proyecto agotado sino un proyecto abortado».
Y después, apoyando con entusiasmo, a los artistas que siguen trabajando:
«De todos modos ellos son los que mantienen en medio de la desvisualización del arte «la persistencia de lo que enhebra la historia.»
Pero lo grave, gravísimo, Fló lo marca con énfasis, reflexión y rebeldía: «lo grave no es que el arte se transforme en otra cosa, sino que el poder de facto (la institución arte dominante desvisualizadora y omnipotente por copamiento) intente seguir dictando qué es arte y qué no es arte».
FREDDY SORRIBAS
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