El cine insurgente uruguayo
Estrenada originalmente en enero en Bella Unión, exhibida posteriormente en la histórica Base Pinela de La Teja, en ocasión de cumplirse un nuevo aniversario del nacimiento de Raúl Sendic, y en el Centro Cultural Vidplan, también en La Teja, y posteriormente exhibida en el Festival Cinematográfico Internacional del Uruguay, la película «Yo pregunto a los presentes» trata acerca de la ocupación de la tierra por parte de los cañeros de Bella Unión desde que el líder guerrillero Raúl Sendic movilizara a los campesinos en sindicatos y se realizaran las marchas cañeras bajo la consigna «Por la tierra y con Sendic», con UTAA al frente.
El filme pretende ser un acto de movilización social y política.
Está hecho sin estridencias gratuitas, muy alejado del tono panfletario y con una lucidez en los planteos que se nutren de diversos testimonios de viejos y jóvenes militantes cañeros.
Hay también un sentido recuerdo para los desaparecidos o muertos en combate con las fuerzas represoras.
La película refleja el deseo de obtener tierras para trabajar, tierra para quien la trabaje.
El filme, que toma su nombre de una conocida canción de Daniel Viglietti y que podrá verse en tres horarios a partir de mañana en la sala de la Avenida 18 de Julio 1280, tiene un destacado cuidado formal que la directora se esmera en pulir desde el montaje, el tiempo preciso del relato testimonial y una acertada utilización de la banda sonora.
También mañana, a las 21.40 horas, se realizará una charla luego de finalizada la última proyección del día, en la cual participarán integrantes de los Sin Tierra de Brasil, Mocase Vía Campesina de Argentina y Vía Campesina Paraguay, además de los peludos de Bella Unión.
Aquí hay un testimonio de primera mano de una realidad contemporánea contada por aquellos a quienes les duele. Los realizadores les dan la voz a esos militantes, dejan abierto un vasto margen para la polémica y permiten entender que una realidad social y política jamás es en blanco y negro. Lo hacen, además, con una considerable solvencia cinematográfica, una habilidad de armado que no pierde tiempo y concentra en su compacta hora de duración las principales facetas de su tema.
Lo más interesante (como casi siempre) puede ser empero la gente. Más allá de la generosa vocación documental de sus autores, el filme vale sobre todo por su registro humano, la constancia de que esas personas están allí, tienen esos problemas, pelean por solucionarlos y muchos otros no lo saben.
Hay una pregunta (o el comienzo de una) en el titulo, que por supuesto remite a una canción famosa. La respuesta debe darla el espectador. *
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